Viernes, 19 de Julio de 2019
Radio Cadena Agramonte
Jueves, 18 de Diciembre de 2008 - 17:51:21 | 11185 | |

Para todos en Cuba, !yo soy Nikitin!

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Por Esther Borges Moya / Radio Cadena Agramonte.

“Siempre digo que cuando hablas con alguien de mi, no puedes decir José Rodríguez Lastre, porque ese es un nombre vacío desde 1964. Para todos yo soy nada más que Nikitin”.

Así me dijo cierta vez este escritor radial camagüeyano, uno de los más importantes de la antigua Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, autor de conocidas novelas, persona apasionada que se vuelca por entero en las cuartillas y va desgranando amores, desencuentros y peripecias en un hilo dramatúrgico que atrapa a los oyentes.

“Mi entrada a la Radio fue puramente casual. Llevo en ella 37 años, pero comencé escribiendo para el teatro, con obras con las cuales he ganado importantes premios. El mundo teatral, ¡tan maravilloso y complejo!, me permitió conocer a mucha gente importante.

Hábleme de alguno de ellos

“Uno de ellos fue Virgilio Piñera, ensayista, teatrista, novelista, poeta, una autoridad de la literatura hispanoamericana; para mi el mejor escritor contemporáneo cubano, con una personalidad muy compleja, pero con el cual siempre tuve excelentes relaciones, aparte de que algunos consideran que era muy irónico.

“Yo había escrito una obra para el Concurso Desiderio Navarro –camagüeyano y otra gran personalidad de la cultura cubana- y me dijo que lo que tenía que hacer era ponerme a escribir y olvidarme de la pintura. Acertó, porque ya tengo 58 años y nunca me ha faltado la imaginación a la hora de fabular".

Los escritores en ocasiones tienen su propio mundo, una esfera particular en la cual son felices, ¿no?

“Tengo un intenso mundo imaginario en el cual me muevo, donde yo todo lo convierto si no en letra escrita, pues en letra hablada; hablo mucho solo, con mi perra…..

“Ese mundo recreado es mío, y en él me siento cómodo. Creo que la mayoría de los escritores crean el suyo”.

¿Y cómo llega usted a Santiago de Cuba? Porque su etapa en aquella ciudad tiene una gran incidencia en su desarrollo como escritor.

“Sucede que hay una puesta teatral aquí en Camagüey, que atrajo una serie de conflictos y la mayor parte de los actores y actrices se fueron del Conjunto Dramático –y entre ellos me fui yo también, que iba a ser asesor del Conjunto-. Así fue voy a dar a Santiago de Cuba.

“Allí conocí a una de las personas que más quiero, para mi maravillosa. Cada vez que hablo de él me emociono mucho, porque tuvo una calidad humana sin precedentes. Me refiero a José Soler Puig, un hombre de una talla increíble, un escritor a quien pienso que aún no se le ha dado en las letras cubanas el significado que tiene, ni se ha dignificado en la medida que tendría que ser.

“Mi encuentro con José Soler Puig fue algo divertido. Yo me encontraba en la emisora esperándolo, me pongo a hablar con una persona; ese ‘alguien’ me pregunta que si yo conozco a Soler, le respondo que no; me pregunta mi opinión sobre él, y yo me explayo admirativamente sobre Soler. Y cuando termino, me estrecha la mano y me dice ‘Yo soy José Soler Puig’. Imagínate, ahí mismo nos hicimos amigos, una amistad entrañable, y esa misma tarde estaba comiendo en su casa. Eso sucedió el 10 de enero de 1969. Y la mantuvimos hasta que falleció en 1994".

¿Es un escritor disciplinado? ¿Se ajusta al diseño previo de la obra?

No soy un escritor disciplinado. Me dejo arrastrar por lo que estoy haciendo, y siempre me digo: que salga por donde salga; casi siempre me sale bien.

“En realidad carezco de método. Empiezo a hacer una novela, la tengo planificada, hago la sinopsis, el diseño previo, trazo la psicología de los personajes, la descripción, todo eso lo pongo a un lado, y luego lo olvido.

“Es curioso, pero la novela va cobrando vida por sí misma, los personajes adquieren su carácter propio, crecen independientemente de lo que yo he pensado de ellos al inicio. Y a pesar de mi falta de método –o quizás precisamente por ello- he obtenido montones de lauros”.

¿Si tuviera que hablar de sus maestros, a cuáles señalaría en primer término?

“Tuve dos maestros importantísimos: Virgilio Piñera y José Soler Puig. Personas importantes de la cultura cubana, pero muy diferentes entre sí. Virgilio era agresivo, simpático, muy carismático, con un dominio del lenguaje diría yo sorprendente; y muy, muy convincente. Virgilio fue una persona con la facultad de deslumbrar.

“De Virgilio y de Soler guardo un gratísimo recuerdo, un amor inconmensurable, los quiero mucho y les estoy muy agradecido. Creo que con Soler tuve más simpatía que con Virgilio, porque Soler –santiaguero al fin- era mucho más ‘jodedor’ , tenía mucho de risa en la vida diaria.

“Él me aconsejó cómo ser un buen libretista radial, él era a su vez un excelente novelista y tiene obras que marcan un hito en la literatura cubana, como Bertillón 166 y El pan dormido, por citar sólo dos.

“Yo tuve el privilegio de escucharlos, ambos eran excelentes lectores e intérpretes de su literatura, y tener el privilegio de ver a esos dos Señores Escritores apasionados cada uno de su obra fue algo deslumbrante. Esas son de las experiencias inolvidables en mi vida”.

Nikitín es un excelente conversador y tiene, como Soler y Virgilio, la facultad de encantar cuando habla. Es persona querida y respetada en su Camagüey, y así lo ratifican sus numerosos amigos y conocidos.

Es de esas personas con las cuales hay que contar cuando se habla de Radio, porque son imprescindibles.

Su impronta forma parte del legado de los artistas agramontinos a la tierra que tantos creadores le ha dado a Cuba.

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