Lunes, 16 de Septiembre de 2019
Radio Cadena Agramonte
Martes, 20 de Diciembre de 2011 - 04:00:00 | 812 | |

María Arnaiz Barceló desafió tabúes y cumplió

En este artículo: María Arnaiz Barceló, Cayo Coco, Campaña Nacional de Alfabetización, alfabetización



Por Yamylé Fernández Rodríguez/ Radio Cadena Agramonte.
yamyle@rcagramonte.icrt.cu


Cuando María Arnaiz Barceló recuerda sus años juveniles la mirada se le aviva y dentro de ella se “activa” un torrente de recuerdos que no duda en compartir de inmediato.

A esta camagüeyana, que ya frisa los 70 años de edad, su juventud la marcó eternamente, pues tuvo la dicha de formar parte de la brigada experimental de estudiantes que, el 3 de enero de 1961 llegó a Cayo Coco -entonces perteneciente a la antigua provincia de Camagüey- con el objetivo de recoger experiencias relacionadas con la alfabetización de los carboneros que allí vivían y a partir de esas vivencias ayudar a conformar la Campaña Nacional de Alfabetización en Cuba.



“Yo iba a cumplir 18 años de edad y siempre fui una niña muy mimada por mi familia. Mi mamá me crió en un ambiente de sobreprotección por ser la más pequeña y porque, además, era la única en la casa con problemas auditivos. No me permitían hacer ninguna labor. Yo nunca había cocinado ni lavado”, recuerda María.

“Cuando me enteré del llamado para experimentar cómo sería la alfabetización de las personas iletradas que vivían en el campo, enseguida me quise incorporar, pues siempre había querido ser maestra.

“Hubo compañeros que decían que no resistiría, por la crianza que había tenido y hasta mi papá se opuso la principio, pero como él era comunista y nos había inculcado que cuando uno se comprometía con algo debía cumplir, le dije que ya me había comprometido con aquella tarea y que la cumpliría”.

Junto con María en la brigada de estudiantes camagüeyanos que conformó el destacado maestro camagüeyano Marcelo García- sólo habían otras dos muchachas: Sara Ramos y Rafaela Varona. Los demás eran varones y ello supuso, sin dudas, un desafío a los tabúes machistas que en los años sesenta del pasado siglo predominaban en la sociedad cubana.
La llegada a Cayo Coco resultó impactante para el bisoño grupo.

Se trataba de muchachos que no conocían el monte, acostumbrados a las calles de la ciudad, a la corriente eléctrica y a otras comodidades y adelantos que en aquel lugar eran desconocidos por completo.

En aquella zona de la geografía camagüeyana estuvieron 28 días, que implicaron largas caminatas y la vinculación incluso con la pesca y la obtención de carbón, que eran las labores cotidianas de los pocos habitantes del lugar.

Tras cumplir con esa misión, María y sus compañeros transmitieron sus experiencias a los integrantes de la Comisión Nacional de Alfabetización y pasaron a asesorar las brigadas de prueba que se constituyeron en diferentes municipios y posteriormente a los 100 000 jóvenes que se prepararon en Varadero para la gran epopeya educacional de 1961.

“Ese año fue también la invasión mercenaria que Estados Unidos financió para que desembarcara por la Bahía de Cochinos. En aquel momento nos pidieron que fuéramos a alfabetizar a la Ciénaga de Zapata, porque el ataque no detendría la Campaña de Alfabetización, y fui para allá.

“Allí me integré con una familia que tenía ocho hijos y tuve que vincularme como una más. Recuerdo que ayudaba a lavar a la señora de la casa grandes bultos de ropa y que una vez me enfermé de dermatitis por las picaduras de los mosquitos y tuve que regresar para mi casa.

“Mi papá quería que terminará la misión en la ciudad pero yo regresé a la Ciénaga y antes de irme recolecté juguetes para los niños de la zona, quienes nuca habían visto un juguete de verdad.

“Recuerdo que les llevé una muñeca que decía mamá y papá y aquello fue un acontecimiento, pues la señora de la casa que ya tenía casi 50 años, nunca había visto algo igual. Como a los dos días ya la muñeca estaba rota. La habían desarmado para ver por qué hablaba”.

Anécdotas como esas ilustran la ignorancia que reinaba, no solo en Cayo Coco o en la Ciénaga de Zapata, sino en la mayoría de las zonas rurales de Cuba, lo que explica la enorme necesidad que había de enseñar a leer y a escribir casi un millón de compatriotas.

Tras aquella hermosa gesta María Arnaiz continúo sus estudios hasta graduarse de periodista y pasó a formar parte del personal civil del Ministerio del Interior en Camagüey.

Hoy observa con orgullo a través de la televisión y los periódicos, cómo aquel inhóspito lugar -adonde hace 50 años marchó para llevar la luz de los conocimientos- está totalmente transformado y cuenta con servicios médicos, escuelas, carreteras, centros recreativos y círculos infantiles.

En cada una de esas obras está también el aporte de María Arnaiz Barceló y de todos los que le ganaron la batalla a la ignorancia.

Comentar

Enviar comentario
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.
Archivo de noticias


Septiembre 2019
DoLuMaMiJuViSa
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930     


Radio Cadena Agramonte | Noticias de Camagüey, Cuba y el Mundo | © 2015, Camagüey, Cuba.