Lunes, 24 de Junio de 2019
Radio Cadena Agramonte
Martes, 29 de Mayo de 2012 - 12:21:51 | 1334 | |

Lázaro Peña, la cultura como arma, expresión y espíritu del pueblo

En este artículo: Los Sitios, La Habana, Lázaro Peña, trabajadores cubanos, político, dirigente, derechos obreros, proyectos culturales



Por Airam Fernández Casas/ Radio Cadena Agramonte.
airam@rcagramonte.icrt.cu


El 29 de mayo de 1911, en la barriada de Los Sitios, en La Habana, nació Lázaro Peña, quien más tarde se convertiría en líder innato de los trabajadores cubanos.

Aunque su relevancia como político y dirigente la alcanzó por su labor en la conquista de los derechos obreros, también ideó innumerables proyectos culturales, una faceta de su vida poco conocida pero que también marcó el camino de su lucha.


De niño quiso ser violinista pero, huérfano de padre e hijo de una despalilladora, se vio obligado a renunciar a la escuela y a la infancia para ganarse el pan en una tabaquería. Quizás este anhelo truncado trazó su posterior propósito de alentar el crecimiento espiritual de los trabajadores desde las filas sindicales.

Desde muy temprana edad, y desde el puesto de lector de tabaquería, Lázaro Peña desarrolló una gran afición por la lectura lo cual le permitió alcanzar un amplio perfil cultural de forma autodidacta, y un admirable estilo como escritor.

Desde la constitución de la CTC, en enero de 1939, El “Capitán de la clase obrera”, como lo calificara Fidel, asumió entre sus responsabilidades más importantes la de proporcionar educación a los trabajadores, y a este objetivo se dirigió la salida de la revista CTC y del espacio radial La CTC en el aire.

También fue artífice de la fundación de escuelas de capacitación de dirigentes, la creación de la Comisión Nacional de Cultura y la Secretaría de Educación.

En su condición de representante a la Cámara y secretario general de la organización obrera, presentó ante el Congreso de la República en 1941 un Proyecto de Ley de Defensa del Artista Nacional, destinado a proteger los intereses de los trabajadores del sector cultural,  y desarrolló una ardua  campaña a favor de los vinculados a la industria cinematográfica y al teatro.

Emprendió, además, gestiones ante el Ministerio del Trabajo en demanda de que incluyera a músicos y actores en los beneficios de las leyes de Descanso Retribuido y de Maternidad Obrera.

Durante los años al frente de la organización obrera, los asalariados cubanos también pudieron disfrutar, por una módica suma, de grandes estrellas internacionales que se presentaban en el Teatro Popular contratadas por Peña.

Aunque en aquella época su lucha fue ardua, estos proyectos sólo fueron consolidados después de 1959 a través de la obra cultural llevada a cabo por la Revolución, proceso en el que Lázaro Peña desempeñó un papel relevante. Dos ejemplos de su labor fueron el impulso brindado al movimiento de aficionados y la fundación del Coro de la CTC.

Con una sensibilidad oculta para lo artístico, lo literario,  lo plástico, y lo musical, al decir de Juan Marinello, Lázaro Peña esgrimió la cultura como arma, y la concibió como expresión y espíritu de su pueblo.



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