Sábado, 17 de Noviembre de 2018
Radio Cadena Agramonte
Lunes, 25 de Junio de 2018 - 00:00:00 | 378 | |

¿Hasta dónde puede llegar el camagüeyano Juan Miguel Echevarría?

En este artículo: Camagüey, Deportes, Atletismo, Juan Miguel Echevarría, Salto largo, Campeón mundial, Pista cubierta



Por Jorge C. de la Paz Espinosa/ Prensa Latina.

El saltador camagüeyano Juan Miguel Echevarría se convirtió esta temporada en la nueva sensación del Atletismo mundial. Su tremenda progresión en los últimos meses ha hecho a muchos preguntarse donde están los límites de este chico, que a sus 19 años de edad deslumbró al planeta tras convertirse en el más joven titular del salto de longitud en pista cubierta.

El 2 de marzo pasado, en la ciudad británica de Birmingham, Echevarría consumía su quinta oportunidad con ribetes de grandeza.

Miró hacia abajo, dejó escapar el aire retenido, agitó sus brazos y comenzó una carrera que concluiría con una huella imborrable en el deporte rey.

Sus zancadas no eran las pisadas potentes de un portentoso velocista, a medida que avanzaba los pasos se volvían cada vez más livianos, de extraordinaria elegancia, al parecer levitaba.

Bajó su centro de gravedad, puso la pierna derecha sobre la tablilla y luego rumbo al cielo ¿sería capaz de volar? Juan Miguel marcó 8,43 metros.

El sudafricano Luvo Manyonga, campeón mundial al aire libre en 2017 y el estadounidense Marquis Dendy, oro en pista cubierta en 2016, no lo podían creer: ha llegado un nuevo rey a la escena y a ellos solo les toca escoltarlo en el podio.

Echevarría, quien hasta ese momento no pasaba de ser un atleta con perspectivas al margen de cualquier foco mediático, ponía sus meñiques debajo de los ojos estirándolos hacia abajo. Su mensaje era claro: ¡Mírenme, que aquí estoy yo!

A partir de ese momento, el prodigio nacido en la ciudad de Camagüey, a más de 500 kilómetros al este de La Habana, iniciaba un meteórico despegue que en este instante nadie puede predecir a dónde llegará.

Desde el salto de 8,43 metros que le valió para alcanzar la medalla de oro en la cita bajo techo, Echevarría ha logrado encadenar una serie de marcas impresionantes que lo colocan ya entre los saltadores más potentes del último cuarto de siglo.

El 16 de marzo, durante la competencia final del primer macrociclo en su natal Camagüey, el antillano puso sus spikes en los 8,40 metros, que constituyó en ese momento el mejor salto de la temporada al aire libre.

Un mes después, el 31 de mayo, la flamante sensación del Atletismo implantaba una nueva marca personal de 8,53 metros en la Gala dorada del Atletismo en Roma y donde le tocaba secundar a un excelso Manyonga (8,58).

Y luego llegó Estocolmo. En la capital sueca, el cubano descubría la forma de desafiar la gravedad.

De seguro, ese 10 de junio, en la sede del Nobel, más de un físico se preguntó cómo este chico rompía una de las leyes más universales de la naturaleza.

Juan Miguel “volaba” 8,83 metros sobre el aire, un salto que por esos pequeños detalles del destino no pudo ser homologado, pues el viento a favor era de 2,1 metros por segundo, solo una décima por encima de lo permitido.

El salto no fue mayor porque Echevarría tuvo dificultades en su caída, al correr el riesgo de lastimarse con el borde final del foso.

No obstante, se convirtió en la novena mejor marca bajo cualquier condición registrada en la historia de la disciplina, el único capaz de superar los 8,80 en los últimos 24 años.

Inevitablemente, los pensamientos pronto giraron al récord mundial de 8,95 m, establecido por Mike Powell en 1991.

“Es posible”, dijo su entrenador Daniel Osorio. “Pero lo primero es acerca de la técnica, porque esa es muy importante. Nunca pienses primero en el resultado; piense primero en los [elementos] técnicos porque el resultado es lo último”, destacó el preparador.

La repercusión fue tal, que el propio Iván Pedroso manifestó que su récord nacional “durará hasta que el propio Echevarría quiera”.

Su actuación no tuvo nada de casual, tres días después, bajo condiciones climáticas desfavorables, en una fría noche en la ciudad checa de Ostrava, el cubano demostraba que no tenía límites y marcaba un impresionante 8,66 metros. Un salto que constituyó el mayor registrado por cualquier atleta menor de 20 años en la historia.

Ni el mítico Carl Lewis, quien se estiró hasta los 8,62 el 20 de junio de 1981 en Sacramento (19 años, 11 meses y 19 días), ni su compatriota Pedroso (8,53) el 17 de julio de 1992 en Sevilla (19 años y siete meses exactos), pudieron llegar ahí.

¿Hasta dónde llegará Echevarría? Ni él mismo conoce sus límites, mejor aún, cree que no los tiene.

Poco después, en Estocolmo, le pidieron que nombrara sus ambiciones a largo plazo, y el adolescente no dudó un momento antes de hacerlas públicas.

“Quiero ganar los Juegos Olímpicos y establecer un récord mundial”, dijo. (Foto tomada de www.granma.cu)

Comentar

Enviar comentario
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.


Radio Cadena Agramonte | Noticias de Camagüey, Cuba y el Mundo | © 2015, Camagüey, Cuba.