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Unidad y solidaridad marcan Encuentro de la Asociación de Estados del Caribe

En este artículo: Camagüey, Cuba, Nicaragua, Cumbre AEC, Asociación de Estados del Caribe, Díaz-Canel



Managua, 30 mar.- Con la Declaración de Managua, que reconoce la importancia de la consulta, la concertación y la cooperación para avanzar en la unidad e integración regional, concluyó este viernes el VIII Encuentro de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), al cual asistió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

En un ambiente que convidó a fortalecer la unidad y la solidaridad entre los pueblos de la región para enfrentar grandes desafíos del planeta, en especial los del cambio climático, sesionó la cita, en el Centro de Convenciones Olof Palme.

El segmento de alto nivel tuvo como antesala el encuentro de expertos realizado el miércoles y la XXIV Reunión Ordinaria del Consejo de Ministros de la AEC, celebrada el jueves. Las primeras palabras pronunciadas en la cita estuvieron a cargo del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien saludó, uno por uno, a cada dignatario presente.

Ortega habló del gran orgullo que significa para su pueblo ser anfitrión del VIII Encuentro. Y en referencia al lema de la cita —que reza Uniendo esfuerzos en el Caribe para enfrentar el cambio climático— comentó que se trata de un verdadero reto, un verdadero desafío para los integrantes de la AEC, para los países que estamos en la cintura del continente, desde Panamá a Guatemala, el hilo más frágil.

El desarrollo, reflexionó Daniel Ortega, debe ser sostenible, no puede convertirse en un crecimiento destructor que favorezca a los países que históricamente lograron ponerse en punta en el transcurso de procesos civilizatorios y que luego comenzaron a disputarse la hegemonía, lo cual ha desatado guerras y una carrera armamentista cuya víctima principal, meditó, es lo más valioso que tiene el planeta: la especie humana.

Sobre el VIII Encuentro, el mandatario nicaragüense habló de la importancia no solo de tomar acuerdos sino de poder hacerlos cumplir. Inmersos en un mundo complejo y violento, argumentó, lo importante es que desde la AEC se esté levantando la bandera; se estén uniendo esfuerzos en el Caribe para enfrentar los cambios climáticos con la bandera de la responsabilidad, de la seriedad, de la convicción que tienen nuestros pueblos acerca de que hay que librar la batalla para enfrentar el cambio climático.

Por su parte June Soomer, secretaria general de la AEC, dijo que la organización, aunque ha pasado trabajo en algunas de sus etapas, llega hoy con fuerza a su aniversario 25, en un momento de revitalización. Hermosamente, comparó al organismo regional con una familia, esa en la que nunca faltan las contradicciones y en la que casi siempre, al terminar el día, todos logran entenderse.

En nombre de la República Bolivariana de Venezuela hizo uso de la palabra Aristóbulo Istúriz, vicepresidente sectorial para el Desarrollo Social y Territorial en su país. Recordó los desafíos de un mundo polarizado, de contrastes, e hizo hincapié en la necesidad de forjar un destino común. Venezuela, afirmó, tiende su mano solidaria, y continuará trazando estrategias que sean compartidas por los pueblos de la región.

Asimismo reconoció el liderazgo que ha venido mostrando en estos años la AEC, y felicitó el proceso de revitalización del organismo regional. Con gran orgullo recordó que escenarios como los del VIII Encuentro sirvieron en otros momentos de plataforma para expandir las estructuras de integración en la zona. Creemos firmemente, expresó, que compartimos Historia común y compromiso para garantizar el desarrollo de nuestros pueblos. Nos encontramos aquí para fomentar las relaciones de cooperación entre nosotros, y para practicar la tolerancia y convivir en paz.

Finalmente agradeció a todos los países del Caribe por la solidaridad mostrada en estos momentos con el pueblo venezolano que hoy está siendo agredido y da pruebas de una gran resistencia.

Declaración de Managua

Del VIII Encuentro de la AEC emanó una Declaración final, que reafirma la vigencia y relevancia de los principios y objetivos establecidos en el Convenio Constitutivo de la AEC, y la importancia de esa entidad como organismo de consulta, concertación y cooperación para avanzar en la unidad e integración del Gran Caribe.

La Declaración celebra con entusiasmo el XXV aniversario  de la Constitución de la Asociación de Estados del Caribe, el cual se cumplirá el próximo 24 de julio. En ella se destaca, además, el proceso de revitalización del organismo, iniciado con la Declaración de La Habana en 2016.

Las líneas del documento destacan “la vital importancia del Mar Caribe como activo común de nuestros pueblos y el papel unificador que ha desempeñado en nuestra historia e identidad” y reconocen que los pequeños estados insulares en desarrollo, las zonas costeras del Gran Caribe y las del istmo centroamericano, constituyen una de las regiones más vulnerables del planeta ante los efectos negativos del cambio climático global.

La Declaración reconoce también la necesidad de brindar especial atención a la gestión integral de reducción de desastres, con el consiguiente destaque del enfoque preventivo. Asimismo resalta la creciente solidaridad y cooperación demostrada entre los pueblos y Gobiernos del Gran Caribe con las comunidades afectadas por los efectos del cambio climático.

Entre otros conceptos aprobados en la VIII Reunión, se reitera el compromiso y respeto irrestricto de la AEC ante los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y los principios del Derecho Internacional, el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; el fomento de las relaciones de amistad entre las naciones; la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales; la igualdad soberana de los Estados; el cumplimiento de buena fe de las obligaciones contraídas; la solución pacífica de controversias; la prohibición del uso o amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado; y la no injerencia en los asuntos internos; requisitos indispensables para preservar al Gran Caribe como una zona de paz y cooperación, en correspondencia con la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Por tal razón la Declaración rechaza la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional que atenten contra la paz y la prosperidad del Gran Caribe; y reafirma el llamado al Gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impone a Cuba, y a la Ley Hemls-Burton. (Tomado de Juventud Reblede/Granma) (Fotos: Estudios Revolución)

Discurso de Miguel Díaz-Canel en Encuentro de la Asociación de Estados del Caribe

Compañero Comandante Daniel Ortega Saavedra, presidente de la hermana República de Nicaragua y del VIII Encuentro  de la Asociación de Estados del Caribe;

Compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de la República de Nicaragua;

Distinguidos jefes de Estado y Gobierno, y jefes de delegaciones;

Excma. Señora embajadora June Soomer, secretaria general de la Asociación;

Estimados delegados e invitados:

Nuestro Poeta Nacional, Nicolás Guillén, voz singular entre las grandes voces de esta región, dedicó al mar que nos une un poema breve con el que me gustaría saludarlos. Se titula El Caribe, y dice:

En el acuario del Gran Zoo,

nada el Caribe.

Este animal

marítimo y enigmático

tiene una cresta de cristal,

el lomo azul, la cola verde,

vientre de compacto coral,

grises aletas de ciclón.

En el acuario, esta inscripción:

«Cuidado: muerde».

De la “cresta de cristal” que hace frágil a nuestro Caribe nos hablan estos versos de Guillén. Y también de la fiera que nos habita. Fragilidad y fiereza nos distinguen. Fragilidad y fiereza nos unen. Y en la unión, ya lo sabemos, está  nuestra fuerza.

De esa fuerza que solo sostiene la unión, ha nacido la muy oportuna Declaración de Managua que adoptará este Encuentro, con el título: Uniendo esfuerzos en el Caribe para enfrentar el cambio climático, un tema que ha generado preocupaciones crecientes en las últimas décadas.

Como nos advirtió hace casi 30 años, en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, en 1992, el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

El Caribe lo sabe bien porque sufre con frecuencia sus impactos. Seguramente por eso, desde su II Cumbre, en Santo Domingo, en 1999, la Asociación de Estados del Caribe incluyó entre sus líneas de trabajo la concertación y cooperación en cuanto al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres.

Las causas del cambio climático han sido claramente identificadas por la comunidad científica y reconocidas por prácticamente todos los gobiernos.

Pero, ni los esfuerzos desplegados ni los compromisos internacionales en materia medioambiental resultan suficientes para detener el alarmante aumento de la temperatura global y para estabilizarla en el entorno de 1,5º C, como es el reclamo de los países en desarrollo.

Los más desarrollados, principales responsables de la situación insostenible de hoy, deben honrar el compromiso de aportar 100 000 millones de dólares anuales como mínimo en apoyo a las acciones de los países en desarrollo.

Debe prevalecer el compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y un marco de cooperación internacional que asegure los recursos y la transferencia de tecnologías necesaria a los países en desarrollo.

Se precisa la modificación de los patrones de producción y consumo que nos han impuesto, y la promoción de un orden económico internacional justo, democrático y equitativo para enfrentar el cambio climático y alcanzar el desarrollo sostenible. 

Señor Presidente:

Cada uno de nosotros entiende de qué se está hablando. La intensidad y persistencia de fenómenos naturales de diversa índole en el Gran Caribe, nos castiga constantemente con los efectos adversos del cambio climático, en particular a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. 

Vivir entre ciclones ha condicionado nuestras vidas; ha modificado nuestras geografías y dinamizado nuestras migraciones. Y también nos ha educado en la necesidad de estudiar más los fenómenos que nos acechan y trabajar por revertir sus daños. La Revolución Cubana tuvo que aprender muy pronto y muy duramente esas lecciones, desde el ciclón Flora, que en 1963 dejó bajo las aguas a la antigua provincia de Oriente y sepultó a más de mil personas.

La Historia más reciente nos dice que en los peores momentos nos ha salvado actuar unidos. Creemos firmemente que solo nuestra unidad y cooperación mancomunada nos permitirán enfrentar los peligros y afectaciones de los eventos meteorológicos y asumir la recuperación posterior.

La solidaridad tiene que ser un principio fundamental para los miembros de la Asociación de Estados del Caribe

En esa propia línea de pensamiento, hoy quiero reiterar el invariable apoyo de Cuba, en todas las circunstancias, al derecho de los pequeños Estados insulares y naciones en desarrollo a recibir un trato especial y diferenciado en el acceso al comercio y las inversiones.

Igualmente respaldamos el reclamo, justo y necesario, de recibir cooperación de acuerdo con su situación real y necesidades, y no sobre la base de estadísticas de ingreso per cápita que los clasifican esquemáticamente como países de renta media y los excluyen de los flujos de recursos financieros indispensables para el desarrollo.

Saludamos la elección de Barbados como Presidente de la Mesa Directiva del Consejo de Ministros de la Asociación.  Le expresamos nuestras fraternales felicitaciones por ello y la disposición a contribuir durante su mandato.

Estimados delegados:

El Presidente de los Estados Unidos, el Secretario de Estado y el Asesor de Seguridad Nacional declaran que la Doctrina Monroe “es tan relevante hoy como el día en que fue escrita” y que “ha sido la política formal”, como en la época de expansión e intervención de los Estados Unidos en nuestra región, de agresiones militares e imposiciones en nuestros países.

Esos planteamientos y las acciones consiguientes, desafían nuestra Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los jefes de Estado y Gobierno, en enero de 2014, en La Habana, en ocasión de la II Cumbre de la CELAC.

Entonces declaramos nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza en esta región; con el estricto cumplimiento de la obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado; con fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos; el compromiso de los estados de la América Latina y el Caribe de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones; a la promoción en la región de una cultura de paz basada, entre otros, en los principios de la Declaración sobre Cultura de Paz de las Naciones Unidas.

La Proclama insta también a todos los estados miembros de la comunidad internacional a respetar plenamente estos propósitos y principios en sus relaciones con los estados miembros de la CELAC.

En este contexto, nuestras naciones precisan continuar trabajando unidas. Es nuestro deber proteger, entre todos, la paz y preservar lo alcanzado, seguros de que la situación actual de confrontación y amenazas va a ser superada.

Cuba, en particular, ha sido objeto de un endurecimiento irracional y perverso del bloqueo de los Estados Unidos, cuya Administración ha desatado, al mismo tiempo, una campaña de manipulaciones, mentiras y pretextos para sostener una práctica de persecución y acoso que la comunidad internacional rechaza y condena abiertamente.

Deseo agradecer profundamente la posición de todos los países de la región, en oposición a esta política irracional, ilegal y cruel contra nuestro pueblo.

Por encima de diferencias políticas o ideológicas, llamo a todos los gobiernos del Caribe a defender la paz y oponerse a una agresión militar y a la escalada de medidas económicas coercitivas contra Venezuela que dañan gravemente a sus ciudadanas y ciudadanos y ponen en riesgo la estabilidad de toda la región.

Reiteramos igualmente nuestra solidaridad y apoyo al Gobierno de Reconciliación y de Unidad Nacional de la República de Nicaragua ante los intentos de desestabilización, y celebramos el proceso de negociación para asegurar la paz y preservar los avances sociales y económicos logrados en esta hermana nación.

Fieles a nuestra visión de defender la unidad en la diversidad, como en innumerables ocasiones el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, ha fundamentado en foros como este, los convocamos a continuar trabajando de conjunto, concentrándonos en lo mucho que nos une, incomparablemente superior a lo poco que nos separa, y a priorizar el cumplimiento de los acuerdos del XXIII Consejo de Ministros referidos al fortalecimiento y la revitalización de la Asociación.

La Asociación de Estados del Caribe deberá continuar siendo un puntal en la unidad del Gran Caribe, que es la única alternativa frente a los enormes retos que enfrentamos.

Los estados miembros de esta organización compartimos la responsabilidad de evitar la fractura de los consensos que juntos hemos construido en estos años, y de seguir fomentando la solidaridad, como premisa indispensable para desarrollar acciones en todos los temas que forman parte del mandato de la organización.

Cuba proseguirá trabajando a favor de esa unidad y por la consolidación de nuestra Asociación, y esperamos que esta importante reunión contribuya decididamente a ello.

¡Muchas gracias!

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado) (Foto tomada de Cubadebate)

 

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