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Viernes, 12 de Junio de 2020 - 00:00:00 | 1131 | |

Eddy y sus aportes a la Botánica cubana

En este artículo: Camagüey, Cuba, Ciencia, Eddy Martínez Quesada, botánica, Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey



Por Damaris Hernández Marí/ Colaboradora de Radio Cadena Agramonte*. 

Verlo trabajar despierta mil interrogantes. Parece transportado a una dimensión donde el reloj ha dejado de marcar horas, minutos y segundos y solo transcurre un tiempo diferente: el de la ciencia. Interrumpo su concentración y le pregunto qué hace, presa de la curiosidad sobre la tarea en la que pone tanto esmero.

Aparta el microscopio, deja por un instante el libro de Botánica y me devuelve la pregunta: ¿qué crees que hago? Cientos de conjeturas vienen a mi mente y respondo: creo que comparas una especie de planta con la del dibujo en el libro para determinar si es esa o es otra. Y así es. Desde muy temprano el Ms.C. Eddy Martínez Quesada ha estado revisando las colecciones biológicas del Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (CIMAC) y comprobando que cada especie se encuentre debidamente identificada.

Aunque está muy ocupado me dedica unos minutos para explicarme en qué consiste su trabajo y me muestra las imágenes del libro. No hay posibilidad de error: se trata de Panicum parvifolium, una especie de gramínea recolectada hace años en la Meseta de San Felipe, al norte de la provincia Camagüey.

Cuando habla no es difícil descubrir que es un gran conocedor de la flora, y que explicar a otros las particularidades de ese mundo le resulta grato.

Pero, ¿cómo comenzó esta pasión por la Botánica? Confiesa que realmente al llegar el momento de decidir en una boleta cuál sería su futuro, pensó en la Arquitectura, porque era aficionado al dibujo. Se pasaba gran parte de su tiempo dibujando planos de casas y edificios. Mas, quiso la vida que su futuro estuviera ligado a la Biología.

“Elegí esta especialidad porque siempre me gustó el estudio de las plantas y desde primer año de la carrera comprendí que a eso quería dedicarme”. En su hogar siempre hubo plantas porque a su abuela le gustaban mucho. Y por allí comenzó una afición que todavía hoy mantiene: la jardinería, a pesar de que el espacio en casa no es tanto como quisiera.

Recién graduado, en 1993, empezó a trabajar en la entonces filial del Instituto de Ecología y Sistemática. Una de las primeras tareas fue revisar las especies que había en el herbario. “Así me fui involucrando en la investigación de la flora de la provincia de Camagüey. Estuve tres años y luego me fui a Santiago de Cuba, al Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (Bioeco), que fue una gran escuela. Fueron ocho años de formación en torno a la flora de la región oriental que es muy rica en especies y muy diversa”.

Allí trabajó en los inventarios biológicos rápidos en áreas protegidas, con la participación de especialistas del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba y el Museo Field, de Chicago.

Otro momento lo marcó como investigador: la participación en el proyecto nacional para el estudio de la diversidad biológica de los dos grandes macizos montañosos de Oriente: Sierra Maestra y Nipe-Sagua-Baracoa.

“En el 2000 Ángela Leiva, quien fuera directora del Jardín Botánico Nacional, me invitó a trabajar con ella la familia Viscaceae para la obra Flora de la República de Cuba, y acepté, porque esas plantas hemiparásitas siempre me llamaron la atención”, y señala que desde entonces es colaborador oficial de esa obra y tiene a su cargo esa familia para revisarla taxonómicamente.

El 2004 fue el año de los regresos. Eddy volvió a su provincia natal y al seno del colectivo que lo acogió cuando comenzaba a explorar la profesión. Se dio cuenta de que ya no había especialistas en vegetación y fue ampliando el espectro para estudiarla con la metodología de trabajo aprendida.

Si Bioeco fue la etapa de crecimiento, el CIMAC lo vio madurar como investigador. Más de 40 publicaciones científicas y la dirección de varios proyectos avalan su recorrido por este arduo camino.

Por su experiencia, Eddy es miembro del Grupo de Especialistas en Plantas Cubanas (GPEC) y actualmente coordina el monitoreo del matorral xeromorfo del ecosistema Sabana-Camagüey frente a las variaciones del cambio climático.

Dicen que quien disfruta su trabajo siempre encuentra la manera de hacer confluir sus aficiones, y Eddy logró que el gusto por el dibujo le fuera útil como biólogo. Realiza las ilustraciones científicas que sirven como si fueran fotografías para los estudios taxonómicos. Explica que le gusta hacer las ilustraciones, aunque mayormente las ha dibujado para otros investigadores.

Sin embargo, aunque lo encontré detrás de un microscopio, Eddy disfruta muchísimo ser un biólogo de campo. “El trabajo de nosotros no se concibe si no tiene salida al campo, porque de allí parte toda la fuente de obtención de los datos. Es un trabajo que exige mucho de ti y para el cual debes estar dispuesto a hacer todo lo que haga falta, es decir, tienes que ser capaz de enfrentar cualquier situación adversa en tu trabajo”.

“¿Anécdotas? Muchísimas. He tenido que subir montañas bastante difíciles con peso sobre los hombros, cruzar varios pasos de ríos, pernoctar en lugares donde no hay urbanización a mi alrededor y todo es natural”. Las expediciones lo han llevado a la Reserva Natural Duaba, al Parque Nacional Alejandro de Humboldt, al Paisaje Natural Protegido Gran Piedra y a los ecosistemas naturales y seminaturales de Camagüey.

Es justo en esas expediciones donde Eddy ha encontrado especies raras, esas que solamente se ven en determinadas localidades. “Aquí en Camagüey, precisamente en la Meseta de San Felipe, he hallado especies que no se habían registrado. Son especies que en su distribución están en la región oriental o en la occidental y no había registros de algunas de ellas en el centro de Cuba. Eso es algo que emociona —piensa y busca el término exacto para describir esa sensación de quien mira lo insólito frente a frente— Esa es la palabra: emoción, porque ves una especie que no esperabas encontrar”.

Y es que aun cuando han transcurrido 28 años de labor, este investigador sigue sorprendiéndose con el mundo de la botánica. Al mirar a través de un microscopio o al poner sus pies en un paisaje natural, Eddy todavía detiene las horas, los minutos y los segundos para dar paso a un tiempo universal: el de la ciencia. (Foto: Cortesía del entrevistado)

*La autora es Especialista de Comunicación del Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (CIMAC)

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Maria Mercedes Castillo Baterrechea
Viernes, 19 de Junio de 2020 - 04:40:31

Los que lo conocimos desde la Universidad somos testigos de su pasión por la botánica. Gran profesional y bella persona de la que guardamos recuerdos únicos y de la que estamos orgullosos de haber conocido.

idania lee
Martes, 16 de Junio de 2020 - 15:17:24

Siempre desde que era estudiante fue muy inteligente y aplicado, su asignatura era la botánica, le fascinaba a tal punto que dio un buen investigador. Es mi amigo de carrera y personal, lo quiero y lo respeto mucho por su inteligencia.

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