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Miércoles, 23 de Septiembre de 2020 - 10:55:14 | 335 | |

Sombras que acechan en la modernidad del siglo XXI

En este artículo: Naciones Unidas, explotación sexual, trata de personas



Por Daylén Giselle Fenollar Alemán/ Estudiante de Periodismo.

El 23 de septiembre de 1913 fue aprobada en Argentina la Ley Nº 9.143, primera medida legal en el mundo consignada a luchar contra la explotación sexual. Conocida también como la Ley Palacios, resultó el punto culminante de una de las luchas más sonadas contra la esclavización de mujeres y niños para el ejercicio forzado de la prostitución: el ajusticiamiento de Zwi Migdal, una red mundial de trata especializada en la prostitución forzada de mujeres judías.

Rememorando esa normativa, la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres de Dhaka, Bangladesh, estableció en 1999 la fecha como Día Internacional contra la Explotación Sexual, el Tráfico de Mujeres y Niños. 

Sin embargo, las cifras son realmente alarmantes: de las 225 mil víctimas de trata de personas registradas en el mundo entre 2003 y 2016, el 72 % son mujeres niñas que fueron sometidas a explotación sexual.

No es casualidad que el Protocolo de Palermo, instrumento concebido para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, se enfoque, sobre todo, en las féminas y los menores de edad. Y es que, como afirmara el pasado año Antonio Guterres, secretario general de la ONU, “los tratantes y los grupos terroristas se aprovechan de las personas vulnerables, ya sea personas que viven en la pobreza, que están atrapadas en la guerra o que sufren discriminación”.

Protocolo de Palermo:

Es el Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas. Define a esta como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación.

Consulte aquí el texto íntegro del acuerdo: https://www.ohchr.org/Documents/ProfessionalInterest/ProtocolTraffickingInPersons_sp.pdf

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estima en 2,5 millones la cantidad de víctimas de trata de personas; sin embargo, calculan que por cada una identificada pueden existir 20 más sin comprobar, siendo entre un 15 y un 20 % niños.

Dicha organización recogió en el Reporte Global 2009 que las dos terceras partes de los afectados que se detectan son mujeres, un 79 % de estas sometidas a explotación sexual y el 18 % a explotación laboral, mediante trabajos y servicios forzados.

Ya en 2018 el Informe Global sobre Trata de Personas que se presentó en Viena, analizó 24 mil casos documentados entre 2014 y 2016.

Estos porcentajes y estadísticas se basan principalmente en los casos que son descubiertos, por lo que se estima que los números reales sean superiores a los que son cotejados en los documentos oficiales.

Crisis y migraciones: impulsores de la explotación de mujeres y niños

Las crisis a nivel mundial son un detonante para la búsqueda desesperada de medios para ayudar a sustentar a las familias; movidos por esta divisa miles de mujeres y niños caen en manos de organizaciones que trafican con sus vidas bajo la promesa endeble de encontrarles un trabajo y acceder a un mejor futuro.

En el primer trimestre de 2020 las horas de trabajo globales cayeron un 45 % y se esperaba en los meses siguientes decayeran un 10,5 % más. Con menos oportunidades laborales y el descenso de los salarios aumentan los trabajos informales, algunas familias reducen los costos escolares y otras envían a los pequeños lejos, vulnerándolos a individuos sin escrúpulos.

En medio de la crisis por la Covid-19 millones de infantes son afectados por el cierre de instituciones escolares, varias agencias han citado el testimonio de un niño de malawi quien refirió que “muchos padres en mi vecindario se han aprovechado de las vacaciones para enviar a los niños a la ciudad a vender frutas y verduras”. Varias organizaciones mundiales ya prevén medidas para contrarrestar los estragos de la pandemia como el aumento de las horas de trabajo infantil en peores condiciones.

Los migrantes y refugiados que huyen de zonas de guerra y de situaciones de pobreza extrema se encuentran entre los grupos más vulnerables, las políticas racistas y xenófobas de algunas naciones son el fomento para estas prácticas criminales. La explotación sexual de más del 50 % de los desplazados en las áreas de conflicto, indica que la mayoría de las víctimas de la trata son mujeres y niñas.

A día de hoy muchos laboran en condiciones de esclavitud en la realización de tareas domésticas, en sectores como la minería, y aumenta la mendicidad infantil y la extracción ilegal de órganos.

La Agenda 2030 de la ONU recoge los objetivos para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas y la trata de personas; el organismo internacional sigue fomentando las soluciones a largo plazo y la inclusión social y acceso a la justicia para las víctimas de tanta crueldad.

Mujeres en su mayoría se siguen viendo afectadas por la discriminación y la violencia de género, degradadas a la condición de objeto solo por haber nacido féminas. Todavía muchos se mantienen indiferentes ante el abuso y la explotación, aunque los movimientos humanitarios luchan por los lacerados en estos actos monstruosos, las compensaciones aun no son suficientes. Y es que mientras algunos miren a otro lado los inocentes seguirán cayendo en manos de los que ejercen tan despiadado “oficio”. (Fotos: Archivo)  

En Cuba:

El enfrentamiento a la trata de personas en cualquiera de sus modalidades y al abuso sexual constituye, en la Mayor de las Antillas, un tema de máxima prioridad para el Estado y la sociedad civil, por lo cual se desarrolla una política de Tolerancia Cero ante cualquier modalidad de trata de personas y otros delitos relacionados con la explotación sexual, laboral o de otra índole. Por lo tanto, se ejecutan acciones y medidas encaminadas a elevar la prevención, fortalecer el enfrentamiento, sancionar severamente a los autores y brindar protección a las víctimas.

A nivel nacional no es común el empleo de la amenaza, la coacción u otras formas de intimidación para desarrollar estos actos ilícitos, realidad que difiere de otras naciones, donde la explotación sexual de adultos, niñas y niños está asociada a redes criminales organizadas. (Fuente: Revista Sexología y Sociedad, 24(1), del 2018).

Lea también: Trata de personas en Cuba. Una mirada con perspectiva de género

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