Comentario:
| Palco libre |
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Por Jorge Navarro Torres
Al llamado del campito, algunos como yo hemos decidido acogernos a las bondades del Palco, para desde aquí disfrutar del pasatiempo de todos los cubanos, la pelota.
El entusiasmo de la afición cubana por la presente edición de la Serie Nacional se multiplica cada día. Como cada año no hay un lugar en esta Isla donde no se hable de béisbol, es loable el empeño que han puesto un amplio grupo de jóvenes peloteros por rendir y brindar un buen espectáculo, eso garantizará la calidad para el futuro del deporte en el país.
El lanzador derecho Vichyondry Odelín Sanamé, llegó a las 100 victorias en clásicos nacionales, se convirtió en el sexto de la actual provincia en llegar a esa cifra. Sin embargo hay otros serpentineros que iniciaron sus carreras en la provincia de Camagüey, antes de la actual división político administrativa, ellos son los actuales avileños Omar Carrero (146), Lázaro Santana (140) y Gregorio Pérez, nacido en Amancio Rodríguez, perteneciente hoy a las provincias de Las Tunas, quien llegó a 110 triunfos.
Estos atletas jugaron la mayor parte de sus vidas defendiendo los colores de equipos de Camagüey, y su talento y esfuerzos fueron tales que se titularon campeones una vez en Series Nacionales.
En el palco también se comentó este fin de semana la necesidad de que los anotadores presten cuidado a la hora de decidir jit o error.
Por ejemplo, para un antesalista es prácticamente imposible sacar out a un bateador que logró tocar de forma precisa, pegado a la raya y por demás defender en posición incomoda. Oígame que a esto se le anote error. O por ejemplo, que otro batazo donde si hubo la pifia se apunte como doblete como fue en el caso del tercer juego celebrado entre Granma y Pinar del Río. Estas arbitrariedades atentan contra las estadísticas, contra el rendimiento de los atletas y con la realidad de lo que aconteció en el terreno de pelota.
Esperemos que los anotadores mejoren en ese sentido, pues ellos tienen también un papel importante.
Por hoy nos despedimos el palco está libre. Aburrrrrr!. |
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