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Le llaman Don Miguel: ¡Don Miguel Cuevas!
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Por Jorge Navarro Torres/ Radio Cadena Agramonte

Para los aficionados al béisbol cubano en las últimas décadas el nombre de Miguel Cuevas Piedra, es una referencia obligada, de disciplina, constancia y amor al deporte.

Cuando en Cuba se erradicó el deporte rentado, desaparecieron también los equipos y aquellos peloteros a los cuales los aficionados amaban con toda pasión.

Los encargados de sustituirlos habían dedicado mucho de ellos, tiempo más que suficiente en campeonatos o ligas en el interior de la Isla.

Miguel Cuevas, nació el 24 de febrero de 1935, en una finca llamada El Carrión, pero ya de niño, se trasladó con sus familiares a otras zonas de la provincia de Camagüey.

Cuenta él que desde pequeño le gustó practicar el deporte y hasta pensó que podía ser boxeador o jugar baloncesto, sin embargo el béisbol lo marco para siempre.

La famosa Liga de Pedro Betancourt, en la provincia de Matanzas, en el occidente de Cuba, o la Popular, que se efectuaba en el oriente, lo vieron crecer y destacarse  como atleta  hasta que llega el 1ro de enero de 1959, fecha de cambios para la nación.

Ya en 1961 participó en el Campeonato convocado por la entonces Dirección General de Deporte. Su actuación allí le permitió integrar la preselección cubana al Campeonato Mundial de Costa Rica,  a la que asistió definitivamente como invitado.

 El 14 de enero de 1962 se realizó la apertura de las Series Nacionales de Béisbol. A esta competencia Miguel Cueva le dedicó 13 años de su vida,  e intervino en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en San Juan,  Puerto Rico, en 1966, y  los Panamericanos de Brasil, en 1963; y Winnipeg, Canadá, en 1967.

Como atleta, Miguel Cuevas se distinguió por su inteligencia natural y aunque mucho lo asociaban como jonronero; él reconoce que disfrutaba más impulsando carreras, que son con las que se ganan en definitiva los desafíos.

En su trayectoria como pelotero no alcanzó a ganar ninguna Serie para su provincia. La única vez que obtuvo un campeonato fue como integrante de la selección Orientales en la sexta temporada disputada en 1966, donde a pesar de su bajo averaje ofensivo fue el máximo impulsador de carreras del evento.

 ¿Y por qué Don Miguel?

El parecido sonoro de su primer nombre Sol, motivó la confusión y el otorgamiento del título de “Don”, que en realidad -con toda justeza-, Miguel Cuevas merece, por su caballerosidad, disciplina; el respeto con que siempre ha vivido y el cariño que ha profesado a sus semejantes.
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