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Sábado, 25 de mayo de 2013

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Sábado, 23 de octubre de 2010

El bloqueo de Estados Unidos no apagará las sonrisas infantiles



Por Raysa Mestril Gutiérrez/Radio Cadena Agramonte.
raysa@rcagramonte.icrt.cu

La imposibilidad de acceder a medicamentos contra el cáncer u otros que por sus características contribuyan a  mejorar la calidad de vida de los cubanos, es una de las caras del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Rostro que se torna mucho más cruel, cuando el destino de esos medicamentos son niños enfermos.

En la sala de Oncología del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, en la central provincia de Camagüey, especialistas, técnicos y trabajadores, en una lucha frontal contra la muerte, sufren las inhumanas dentelladas del cerco, al dificultársele la adquisición de medicinas que alivien el dolor de los pequeños.

Sin embargo, a pesar de no disponer de los productos más idóneos, o adquiriéndolos por terceros o cuartos países –con el consiguiente lastre de que se duplique o triplique su precio-,  los resultados médicos son alentadores.

Según el doctor  Manuel Oliva Palomino, actualmente en el hospital infantil camagüeyano los linfomas se curan en un 70 por ciento; de otro tipo de cáncer, neuroblastoma, sobrevive un 60 por ciento; y de retinoblastoma, se salva el 95 por ciento de los casos atendidos.   

Comenta el reconocido pediatra que para tratar a un adolescente con Linfoma No Hodgkin a célula B, Cuba buscó el Rituximab, un anticuerpo monoclonal de última generación, con una respuesta excelente; el bulbo le cuesta a la nación  5 000 dólares, y el tratamiento incluye 24. A pesar del encarecimiento de la medicina por haberla adquirido a través de un tercer país, el Estado cubano no vaciló y decidió salvar la vida de uno de sus niños.

“Duele y da rabia que el gobierno de Estados Unidos nos impida adquirir las vacunas pediátricas y los citostáticos, medicamentos vitales para la supervivencia de estos niños. Se hace cada vez más difícil, como una persecución implacable, pues las transnacionales estadounidenses hasta han comprado laboratorios farmacéuticos que tenían contratos con Cuba”, afirma el médico agramontino.

Y agrega que “el gobierno de la Isla también se enfrenta a múltiples dificultades para comprar endoprótesis ósea, utilizada para evitar amputaciones de un miembro al sustituir huesos dañados por tumores. Tales dispositivos aumentan de tamaño según crece el niño y éste puede conservar su pierna al colocarle una prótesis interna. Esto le favorece en su equilibrio emocional y psicológico, y se evita así el desequilibrio que reporta una amputación, sobre todo en la adolescencia.

“Estos aditamentos se solicitan de manera individual y deben estar listos en el momento de la operación. Pero como no pueden ser adquiridos en Estados Unidos resulta muy difícil traerlos a tiempo”.

“Tampoco podemos utilizar un tipo de implante que se coloca en el pecho para pasarle el medicamento al niño sin necesidad de pincharlo, en los casos de retinoblastoma hay una placa de material radioactivo que lleva las radiaciones hasta el tumor del ojo y si tiene visión la mantiene, eso es mediante braquiterapia, donde sólo el tumor recibe las radiaciones y es destruido, pero en nuestro hospital y en el país, aunque ese tipo de cáncer es detectado de forma precoz, muchas veces no contamos con la tecnología y tenemos que extraer el ojito”.

Agrega el doctor Oliva que en el caso de los antibióticos en niños con problemas oncológicos, hay que utilizar los de gran espectro, que son muy caros, pero son los  que ellos requieren.

Cada medicamento de este tipo puede costar hasta 60 dólares. En el caso del Sofrán, para contrarrestar los vómitos, cada tableta cuesta 20 dólares y un frasco trae 30, y los niños, por lo general, deben tomar de dos a tres frascos durante el tratamiento.

En la Sala de Oncopediatría, del “Eduardo Agramonte Piña”, también se brinda un servicio de rehabilitación temprana para los niños, que incluye lo psicológico, lo nutricional y lo físico-motor.

Esto  permite que el pequeño lleve una vida lo más normal posible, con muy buena respuesta neuro-psico-inmunológica; además de un programa especial diseñado para educar a la familia.

A pesar del cruel bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde el Triunfo de Enero de 1959, el gobierno revolucionario y su sistema de salud no escatiman en garantizar los suministros y tecnologías médicas necesarias para el tratamiento de enfermos de cáncer y muy especialmente de los niños, a quienes tamaña fechoría imperial no podrá apagarle la sonrisa.