Radio Cadena Agramonte

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Martes, 21 de mayo de 2013

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Lunes, 26 de septiembre de 2011

La crueldad del gobierno yanqui se siente en la Salud Pública cubana



Por Alex López Almaguer/ Radio Cadena Agramonte.
alex@rcagramonte.icrt.cu


El bloqueo económico de los Estados Unidos a Cuba ha causado severas afectaciones en sectores vitales de la economía y en esferas como la Salud Pública.



Como resultado de esa política genocida, montada sobre un mecanismo diabólico que persigue rendirnos por hambre, y enfermedades, el pueblo cubano ha sufrido las carencias de medicamentos, equipos y material gastable, en todas las instalaciones de la red nacional de salud.

El estado cubano se ha visto obligado a sortear esos escollos para echar adelante programas de Tecnología de Avanzada tales como transplantes, cirugía cardiovascular, nefrología y genética.

Esos servicios son severamente afectados por la inestabilidad de los suministros, pues el gobierno estadounidense no otorga muchas veces el permiso para adquirir sus componentes, de producción norteamericana, o simplemente prolonga indefinidamente los trámites necesarios.

La crueldad del imperio yanqui no tiene límites, y es más triste aún que en su paranoico ensañamiento el pueblo sea el más perjudicado. Recientes análisis dan cuenta que en el último año, han incrementado la persecución a las compañías que distribuyen medicamentos a la nación.

La corporación norteamericana GIBCO produce el Amniomax, que es un medio de cultivo para la detección de malformaciones congénitas en mujeres en estado de gestación mayores de 38 años, y el gobierno de Barack Obama emitió sanciones a sucursales en terceros países por comerciar con Cuba ese medicamento.

No obstante, como parte del invaluable programa materno infantil en el mayor archipiélago de las Antillas las embarazadas que presentan riesgo genético elevado tienen garantizados gratuitamente una serie de estudios para el hallazgo de sicklemia, síndrome de Down y otras malformaciones hereditarias.

Igual sucede con antivirales de última generación, como el Ganciclovir,  los antimicrobianos, los citostáticos para el tratamiento del cáncer que no son fabricados en el país, sin embargo, a ningún paciente le ha faltado y se buscan las alternativas posibles.

Pese a esas injustas medidas son innegables los resultados de Cuba en las ramas quirúrgica, oncológica, oftalmológica, nefrología y en las terapias intensivas, donde se han salvado miles de personas.

A ello se suma el programa de rehabilitación para quienes sufren afecciones del sistema nervioso central como hemiplejías, parálisis, esclerosis múltiple y el mal de Parkinson.

Como expresión inequívoca de que el bloqueo no podrá vencernos, médicos y científicos cubanos continúan empeñados en producir más vacunas, y anticuerpos monoclonales que ponen de relieve los esfuerzos del país por fortalecer sus servicios gratuitos de salud y extenderlos solidariamente a otras naciones.