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Martes, 18 de junio de 2013

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Jueves, 21 de junio de 2012

Sabana-Camagüey: un ecosistema vital para conservar la biodiversidad en Cuba



Tal vez el español Sebastián de Ocampo, jefe del primer bojeo a Cuba, perdió la cuenta de cuantos sitios avistó en aquella muralla de tierras fragmentadas frente al Canal Viejo de Bahamas y el Estrecho de la Florida.

Quizás, pues navegó por las aguas que a lo largo de 465 kilómetros bañan a más de dos mil 500 islas, isletas y cayos en parte del tramo de la travesía concluida en 1510 y con la cual demostró la insularidad del país, y echó a pique su supuesta presencia en la tierra firme de un continente.

Ocampo y sus acompañantes divisaron al archipiélago Sabana-Camagüey, el mayor de los cuatro vinculados a la isla principal.

Localizado entre la península de Hicacos y la bahía de Nuevitas, radica en el extenso segmento del sector occidental, central y oriental, en el norte de cinco provincias: Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey.

Elevados valores de la diversidad biológica, paisajística y económica identifican al ecosistema, donde rige el proyecto de protección de la naturaleza y el desarrollo sostenible iniciado en 1993 por el gobierno de Cuba y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La aplicación de ese empeño responde a disímiles estudios científicos para determinar la riqueza natural y trazar estrategias conducentes al progreso social y económico, con conceptos de conservación y sustentabilidad  basados en las relaciones lo más armónicas posibles hombre-entorno natural.

Asumido por diversos organismos encabezados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), el plan, en su concepción integral no solo impacta en la cayería, sino también en territorios de la isla principal con los cuales están estrechamente interrelacionadas.

A partir de ese criterio, incide en la zona donde la economía incluye actividades como el turismo, pesca, extracción de petróleo, esferas azucarera y agropecuaria, sector portuario, y plantas de las industrias ligera, química, y de materiales de la construcción.

Las playas encabezan los atractivos turísticos del área, acentuados por la infraestructura hotelera y de otros servicios asociados, en continuo incremento.

El proyecto ha introducido o reforzado, entre otras acciones, el manejo integrado costero, red de monitoreo de la naturaleza, incremento de normas protectoras de la diversidad biológica -incluida la reversión de indicadores deteriorados-, educación medioambiental popular con énfasis en comunidades, y lucha contra los efectos contaminantes.

Entre esas evidencias también figuran acciones para perfeccionar las características de los nuevos asentamientos hoteleros en consonancia con la preservación del entorno natural, y corregir errores en los existentes con fallas en esa necesaria correspondencia, línea extensiva además a elementos como los pedraplenes.

Según la certificación del CITMA, el ecosistema es de gran prioridad para conservar la biodiversidad, y la Organización Marítima Internacional le confirió el estatus de área marina sensible protegida.

En Sabana-Camagüey persisten suficientes desafíos, pero no hacen falta el triunfalismo ni la fantasía para subrayar lo materializado allí en defensa de nobles aspiraciones humanas cuya trascendencia desborda las fronteras cubanas.

Ese es de los ejemplos que avalan la concurrencia de Cuba a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, denominada en la práctica Cumbre de la Tierra Río+20, que comenzó el miércoles último y concluirá el 22 de junio en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. (Por Adolfo Silva Silva/Servicio Especial de la AIN).