Radio Cadena Agramonte

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Miércoles, 19 de junio de 2013

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Sábado, 14 de julio de 2012

Pasión germinadora de virtudes humanas



Por Jorge Jerez Belisario/ Estudiante de Periodismo.

Cuando aquel día Gerardo y Adriana grabaron sus iniciales, como muestra del amor eterno, en el tronco de un flamboyán casi sin vida, no imaginaron que el destino les pondría la difícil prueba de casi 14 años conformándose solo con escucharse por teléfono.


La estudiante de Química que cautivó en la parada de ómnibus al entonces alumno del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, es hoy la esposa de aquel joven convertido en Héroe, en figura de la lucha contra el terrorismo en el mundo.

Este 15 de julio, la pareja de eternos enamorados cumple 24 años de matrimonio, y lo triste del caso es que mientras muchos hacen hasta lo imposible por pasar juntos ese día de tantos significados, Gerardo y Adriana permanecerán separados por miles de kilómetros.

El odio imperial se ha descargado sobre Gerardo Hernández. En sus hombros pesa la condena de dos cadenas perpetuas, más 15 años en prisión, por el solo hecho de evitar acciones terroristas, incluso contra el propio pueblo norteamericano. Pero su carácter es rebelde y le ha permitido resistir todo tipo de penas extrajudiciales cuyo objetivo es hacerlo claudicar.

Por ello, cuando habla con su amada Adriana, siempre está presente la confianza en la victoria y el humor característico de los cubanos.

Cuando el héroe imagina que su esposa derramará lágrimas, al otro lado del teléfono, lanza por el auricular el chiste y logra que ella suelte una carcajada.

Es difícil escuchar a Adriana cuando muchas veces se pregunta qué hacer con la canastilla, completa desde meses antes de casarse.

Pero es doblemente difícil leer cómo, cuando ellos jugaban dominó, la apuesta era que quien ganara le pondría el nombre a la criatura.

El tiempo pasa y ese sí que no perdona.  Adriana tiene ya 42 años y cada día pone en peligro el sueño de tener sus hijos.  

Adriana y Gerardo solo han podido vivir juntos cuatro años, de los 24 que llevan de matrimonio, porque el héroe ha puesto los intereses de la Patria por encima de los suyos.

Hizo lo que en su momento asumió el Mayor General Ignacio Agramonte, cuando tuvo que dejar atrás sueños y amores, al dejar a su adorada esposa Amalia para ir a los campos y pelear por la libertad de Cuba contra el coloniaje español.

Ojalá el año que viene podamos tener como tema para esta fecha -será entonces el aniversario 25 de su boda-  el reencuentro de esta pareja, la cual a pesar de amarse mucho ha tenido que vivir por largo tiempo separada, por la única razón de ser digna y patriota.

Hay algo muy poco conocido, aquel tronco casi muerto, después de que fuera acariciado por Adriana y Gerardo, recobró la vida y hoy es muestra de un amor capaz de superar la más cruel separación, de sanar males y triunfar.