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Jueves, 20 de junio de 2013

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Jueves, 19 de febrero de 2009

Motocicletas y autos clásicos: otra riqueza del Camagüey



Por Gualveris Rosales Sánchez              Fotos Isván Cano Hidalgo

Ford Modelo T del año 1922. (Foto: Isván Cano Hidalgo).Para Jacinto Jaime García su Ford Modelo T del año 1922, es algo más que un automóvil de época; es tan personal como su propio nombre ya que ha pertenecido al patrimonio familiar desde hace muchísimos años, luego que su padre lo comprara hacia 1944.

No hay sonido ni falla que no le reconozca a su coche. Mecánico y tornero de oficio, Jaime García es como el médico personal de su propio carro, al cual mantiene y cuida como una joya de la India.

Pintado de un rojo intenso y sin haber sufrido alteraciones de importancia, este Modelo T se conserva prácticamente idéntico a como millones de estos coches salieron hace más de 80 años de las plantas de ensamblaje propiedad de Henry Ford, en Míchigan, Estados Unidos, que en aquel entonces representaban casi la mitad de todos los autos que rodaban por los caminos del mundo.

“Todo lo que tiene es original, con excepción de la corneta y las llantas” – asegura el propietario del auto ganador del Premio Especial en el Concurso de Autos y Motos Clásicos, atractivo que se incorporó por primera vez a las festividades del San Juan camagüeyano.

Pueblo de espíritu festivo y creador

Prolífico en leyendas y tradiciones, el Camagüey le ofrece un soplo de aire fresco a su fiesta más antigua y masiva con un desfile de autos y motos clásicos, que no tendrá el lujo y la pompa de aquellos paseos de volantas y caballos de crines y colas trenzadas del siglo XVIII, pero sí conserva el espíritu festivo y creativo de este pueblo.

En medio de limitaciones provocadas por el recio bloqueo comercial y financiero yanqui, que ya suma cuatro décadas y que en el presente se acrecienta con las nuevas medidas dictadas por la actual administración estadounidense, el país se ha visto privado de acceder a bienes y servicios en el país norteño entre los cuales califican la piezas de repuestos de muchas marcas de autos y motos.

Pero tal impedimento no ha hecho mella en los amantes de los clásicos automotores de este terruño, quienes se las han ingeniado para conservarlos y mostrarlos con orgullo y complacencia.

Mi carro es un Ford Fairlane del 1995 de seis cilindros. (Foto: Isván Cano Hidalgo).Tenemos el caso de Celia Cardoso Muñoz, residente en Altagracia, Camagüey. De un total de 25 automóviles, esta señora condujo un sedán muy original por el cual el jurado le otorgó el Primer Premio en la categoría de Autos Clásicos. “Mi carro es un Ford Fairlane del 1955 de seis cilindros”, nos dice quien conduce este automóvil desde hace 34 años.

“Como ves conserva su motor original y aunque lógicamente no es la misma pintura, sí mantiene los dos tonos de azul y blanco conque salió al mercado”
, añade Cardoso Muñoz.

Un jurado muy heterogéneo conformado por personas que de una forma u otra han contribuido de manera ininterrumpida al buen desenvolvimiento de los carnavales en Camagüey, asesorados por especialistas del Ministerio del Transporte, se basaron en diversos parámetros para otorgar los premios, entre los cuales están el clasicismo de las marcas y modelos, la originalidad de su fabricación y su conservación.

Reliquias en dos ruedas

Junto a los "almendrones", como la voz popular de un tiempo para acá denomina a estos añejos autos fabricados particularmente antes de 1960; motos clásicas, bicitaxis y calesas desfilaron por las concurridas arterias principeñas de La Avenida de Los Mártires, República, "Ignacio Agramonte", "Cisneros", Carretera Central y otras.

En tan inusual desfile, los curiosos y trasnochados ojos de quienes la noche anterior arrollaron con las congas Los Comandos, Los Retoños o La Farola; pudieron apreciar el multicolor paseo de antiguas motocicletas, entre los que se encontraban BSA, Harley Davidson, Max, CZ de 125 cc, o las sencillas motonetas Whizzers.

El reconocimiento del jurado esta vez recayó en una moto clásica del Reino Unido, una BSA del año 1956, propiedad de Oscar Arango, quien dijo que la adquirió hace siete años en el municipio de Minas, a su primer propietario.

La BSA ganadora, “aún con la pintura que trajera de fabrica,” tal como nos asegura Arango, se caracteriza por su bajo consumo de combustible, y aunque no es una moto de gran velocidad sí tiene un sobrio rodar y "pistonea" muy elegantemente, ya que tiene un motor de cuatro tiempos de 250 cc.

El joven Yanco Pérez también lucía una BSA del año 1953. Pese a saber que no hay tantas motos de época o clásicas en la provincia, ambos motoristas  desearían conformar un club de amantes de estas antigüedades.

Otro joven sujeta del manubrio una CZ de 125 cc cuyo año de fabricación oscila entre 1963 y 1965. Ya está a punto de marcharse; su motor no resultó ganador esta vez, pero está seguro de que conduce uno de los ejemplares más nobles y duraderos que la industria centroeuropea haya creado.

Eliseo Rodríguez, "sanjuanero" viejo y uno de los principales organizadores de este evento, no se ha quedado rezagado, por lo que también desfila con su sesentona Whizzers, un híbrido del trasporte que permite trasladarse lo mismo pedaleando que mediante la potencia del motor que alcanza velocidades de hasta 50 km/h.

Este desfile de motos y autos antiguos, acompañados de las calesas y de los llamados bicitaxis, los medios alternativos de transporte urbano más socorridos en la Ciudad de los Tinajones en la actualidad, constituye una acertada iniciativa y continuidad de una tradición muy antigua en estos lares.