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Jueves, 19 de febrero de 2009
San Juan Camagüeyano, tradición distintiva del Camagüey
Por Rosa María Moros/Radio Cadena Agramonte
Más que una fiesta tradicional, el San Juan Camagüeyano forma parte ya del Patrimonio histórico y cultural de esta porción de la Isla.
Para algunos investigadores, sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando en plena primavera los hacendados, encomenderos y todo aquel que así lo deseara, dedicaban varios días a festejar el cierre de un ciclo de laboreo.
A pesar de su nombre genérico no se trata de una fiesta religiosa, sino profana, ubicada de manera estable entre las celebraciones católicas de San Juan, el 24 de Junio, y de San Pedro, el 29 del propio mes.
Aquellas primeras celebraciones tuvieron como centro las competencias de habilidades y destrezas entre jinetes, en una vía que desde entonces se denominó calle de San Juan o de las Carreras y que actualmente es la calle Avellaneda.
Las fiestas contaban además con: torneos, bailes, paseos, meriendas y otras variedades a las que daban un toque particular los “mamarrachos” -disfraz popularizado-, quienes al amparo de sus máscaras hacían de las suyas en la vía pública.
Precisamente bromas de mal gusto contra figuras principales de la villa, motivaron la suspensión de las alegres jornadas en el lapso que medió entre 1818 y 1834.
Cuando para júbilo de los lugareños se restituyeron los festejos en 1835, las autoridades coloniales fijaron los términos de moderación de las fiestas mediante un Bando que, cada año, tras su lectura, abría paso a la celebración.
San Juan adentro
Tanto los Bandos, como las disposiciones de empresarios y directores de sociedades culturales, excluían a los negros de los paseos por las calles principales; los bailes de máscaras al estilo europeo; las veladas en asociaciones privadas; y otras diversiones.
Por razones obvias, en los años de las guerras independentistas no hubo San Juan. Se retomó el festejo en el 1900, surgiendo como elemento novedoso la Conga, siendo “La Arrolladora” la primera en desfilar, junto a comparsas, reinas de belleza y otras atracciones que fueron enriqueciendo la celebración.
Para la década del 50 del pasado siglo, el San Juan se permeó del espíritu mercantilista y comercial del momento, promoviendo marcas y firmas de moda sus respectivos productos, aprovechando cualquier medio para justificar el fin.
Los espacios establecidos entre el 24 y el 29 de Junio para la élite social camagüeyana, colapsaron tras el triunfo de la Revolución, volcándose entonces el tradicional festejo por toda la ciudad, siendo sus sellos principales: el rescate de las tradiciones y la creciente participación popular.
El adorno de las calles, la degustación del ajiaco en el barrio, la ubicación de áreas de fiesta en zonas céntricas y periféricas, ampliaron el marco de la celebración que mantiene sus paseos de carrozas, congas, comparsas y otras opciones, a las que se han sumado otras iniciativas que nutren y disfrutan cada año miles de lugareños y visitantes.
Por su larga data, el San Juan es una de esas tradiciones que en Camagüey preservamos, mantenemos y mejoramos, aportando elementos que hagan de éstas, fiestas únicas por su alegría y colorido.
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