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Martes, 25 de mayo de 2010
En Camagüey: Huellas de vidrio
Por Yolanda Ferrera Sosa/ Radio Cadena Agramonte yolanda@rcagramonte.icrt.cu
Hay madurez, creatividad y respeto por el patrimonio heredado en estos siete jóvenes estudiantes universitarios o recién egresados de la Educación Superior en Camagüey.
Galería: Artes en vidrio y metal del colectivo "Huellas de vidrio"
Se unieron “para no permitir que desaparezca el oficio de trabajar el vidrio”, según me confesó Yolexis Álvarez Mejías, profesora de Inglés en la Enseñanza Media, quien encuentra entre los resultados más hermosos de este empeño, el trabajo con los educandos de la Enseñanza Primaria, aunque también lo destinan a los adultos.
Mi encuentro con este equipo que persigue el desarrollo comunitario y la conservación del patrimonio, fue fortuito: la promoción de sus obras artesanales realizadas en tan delicado como peligroso material, la hacían frente a la Escuela “Emilio Luaces”, en la calle de Independencia 109, esquina a San Clemente, de la capital camagüeyana, donde radica su Taller colectivo.
Sobre una mesa improvisada en plena acera, lámparas al estilo “art noveau”, adornos y bisutería en general, ilustraban elocuentemente el fruto del talento de los jóvenes, que convocaban a los transeúntes a llevarles en esa oportunidad cualquier tipo de trabajo, para realizárselo gratuitamente.
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Lisbania Marín Valdivieso –estudiante de 5to. Año de Arquitectura- recuerda que el proyecto comenzó hace 7 años:
“Los inicios fueron muy difíciles. Empezamos haciendo pruebas y pegando los vidrios con silicona. Nos adentramos en esta difícil técnica mediante el estudio individual y gracias a la orientación de algunos especialistas radicados en la capital del país.”
El trabajo con el vidrio resulta muy difícil…y aventurado. Corren peligro los ojos y las manos, si no se procede con pericia y la necesaria disciplina. Delante de mí un amplio surtido de vitrales, ceniceros, porta incienso y de botellas decoradas dan fe del persistente actuar del colectivo, dirigido por Luis Daniel Hernández Sed, estudiante de 5to. año en la Facultad de Derecho de la Universidad de Camagüey: “Nuestra aspiración máxima es contribuir a la conservación del patrimonio tangible de nuestra ciudad –asegura- donde la existencia de los vidrios resulta un componente muy difícil de reparar y de sustituir. También este ejercicio de creación nos da la posibilidad de desarrollarnos como artesanos”.
Una vez concluida mi conversación con estos jóvenes, me alejé con la certeza de que ellos no sólo dejan la huella de la creación en los vidrios que trabajan, sino también en el alma de la casi medio milenaria capital camagüeyana, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad y cuyo mantenimiento de tal condición depende de la amorosa entrega de todos sus hijos.
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