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Viernes, 24 de mayo de 2013

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Martes, 28 de septiembre de 2010

Toda una vida al servicio de los Comités de Defensa de la Revolución



Por Arailaisy Rosabal García/ Radio Cadena Agramonte.
lasy@rcagramonte.icrt.cu

Rosa Úrsula González Pulido.Para que toda historia sea creíble y trascienda en el tiempo, necesita de grandes protagonistas. Por eso, cuando este martes los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) arriban a su medio siglo, se impone esta conversación con Rosa Úrsula González Pulido, destacada activista de la organización en la provincia de Camagüey.



El intercambio transcurrió en la sala de su casa, decorada con unos cuantos retratos de Fidel -cada uno con una historia extraordinaria- y un enorme cuadro en el que logra entreverse lo que es en esencia un CDR.

Fueron aproximadamente 40 minutos de diálogo –ya me habían advertido de su locuacidad- y durante ese tiempo las palabras iban y venían con fluidez, con una delicadeza y una constancia que asombran.  

Primero, un recuento de su travesía por los CDR en estos 50 años.

“Apenas era una adolescente cuando la noche del 28 de septiembre de 1960, frente a una multitud efervescente, el Comandante en Jefe anunció la creación de los CDR. Fue algo maravilloso, que nos sorprendió a todos, pero que asumimos inmediatamente. Recuerdo cómo al otro día del discurso de Fidel, todos, sin saber bien de qué iba la organización, ya estaban asociándose a los comités, prestos a defender la Revolución. Y por supuesto, yo di mi disposición al instante como organizadora.

“Por mi desempeño en ese cargo fui escogida para desarrollar otras tareas: fui asistente de los Círculos Infantiles dentro de la misma organización, dirigente del Partido Comunista de Cuba, funcionaria de la Central de Trabajadores de Cuba; pero nunca abandoné mi trabajo de organizadora, porque para mí era esencial la movilización de las masas en las tareas de la Revolución.

Cuando los CDR llevaban ocho años de constituidos, pasé al secretariado provincial de la organización, luego a vicecoordinadora y fui la primera mujer coordinadora de una provincia en todo el país.

¿Añora aquellos años?

“Claro que sí; todavía trabajo como activista aquí en mi CDR, siempre que hay nuevas tareas me consultan, y eso me hace sentir bien”.

En las primeras décadas, los CDR tuvieron como encargo importantes acciones para el desarrollo de la Revolución ¿Cuáles recuerda con más vehemencia?

“Todas y cada una eran sumamente significativas, pero tal vez haya que destacar el apoyo y participación en la zafra de los 10 millones, con la limpia de obstáculos para facilitar el empleo de maquinarias en los cortes. Eran tiempos en que la recogida de materia prima tenía una gran fuerza; y por supuesto, donde la primera prioridad era la vigilancia, que lo sigue siendo hoy, después de tanto tiempo, porque los CDR son los ojos de la Revolución”.  


Después de 50 años, ¿Cómo ve a los CDR?

“Es cierto que los tiempos cambian, la gente cambia, las tareas cambian, pero la esencia de los CDR sigue siendo la misma, nuestra consigna es igual: ‘Más unidos y combativos’. Yo creo en las masas, y estoy convencida que los comités existirán por los siglos de los siglos”.

¿Qué significado tiene para usted la organización?

“Yo amo los CDR. Durante todo el tiempo que llevo en la organización he aprendido a hacer muchas cosas a la vez y que queden bien, a apreciar el trabajo colectivo, que es el principio básico de la organización. Los CDR son mi vida”.