Código de las Familias, Responsabilidad parental

Del Código de las Familias, la responsabilidad parental y otros pormenores (+ Video)


Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte.
A propósito de desarrollarse en la mayor de las Antillas la consulta popular del proyecto del Código de las Familias, Radio Cadena Agramonte conversó con la Doctora en Ciencias Jurídicas Jetzabel Mireya Montejo Rivero para conocer otros detalles en torno al referido cuerpo legal.  

La también profesora titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Camagüey, aseveró que "este proyecto jurídico es humanista e inclusivo porque aboga por el reconocimiento a la diversidad de familias existente en la sociedad actual”.

Agregó que “defiende la protección a grupos de personas tradicionalmente marginadas en la historia de la evolución de los Derechos Humanos, díganse niños, niñas, adolescentes, adultos mayores y personas en situación de discapacidad.      

El Código de las Familias se parece hoy más que nunca a los cubanos y responde al progreso del Derecho como ciencia, al tener un carácter multidisciplinario, nutriéndose de disímiles áreas del saber como la Psicología, la Sociología y la Demografía”, sentenció.     

Recalcó que “el mencionado cuerpo legal es expresión del proceso de constitucionalización del Derecho Familiar en Cuba, debido a que eleva a nivel de norma suprema todo lo relativo a la regulación de los principios, que servirán de pórtico para potenciar el desarrollo de las instituciones jurídicas, en torno a la célula fundamental de la sociedad”.   

El principio de pluralidad y diversidad establece que todas las familias serán protegidas por igual, lo que no significa que se le reste derechos a la tradicional, para otorgárselos a las de tipo ensamblada, reconstituida, anaparental y homoafectiva.      

La Doctora en Ciencias Jurídicas Jetzabel Mireya Montejo Rivero dijo que “el proyecto del nuevo Código de las Familias establece el afecto como eje central de las relaciones a lo interno de esta estructura social, pues valida el régimen de padres y madres a fin, lo que se traduce que en principio la titularidad de la responsabilidad parental solo corresponde a estos”, y aclaró que "en determinadas situaciones esta obligación en ejercicio se puede delegar a los abuelos”. 

Enfatizó, por ende, que también la mencionada responsabilidad parental puede traspasársele a la pareja en unión de hecho afectiva o en matrimonio del padre o la madre, por tanto empiezan a tener derechos los nombrados tradicionalmente padrastros y madrastras, precisión lingüística que supera el proyecto de Código de las Familias, con la idea de que sean afines a sus hijastros.  

En cuanto al concepto romanístico de Patria y Potestad, que mucha inquietud ha suscitado sobre todo en las redes sociales virtuales y en la población en sentido general, significó Montejo Rivero que “el Código de las Familias se enfoca específicamente de cara a la nomenclatura de responsabilidad parental, a representar a los hijos en su persona y patrimonio y en el ejercicio de su guarda y cuidado”.               

Por ello, sin variación de contenido respecto al concepto de Patria y  Potestad en el vigente Código de la Familia, “incorpora el nuevo cuerpo legal en torno a la responsabilidad parental el deber de educar y asistir en forma de crianza positiva a los hijos, no violenta y participativa de acuerdo a su capacidad o autonomía progresiva”.    

Señaló que a los infantes “le permite el ejercicio de determinados derechos personalísimos como por ejemplo el de ser escuchados, al valer su opinión”, y no con carácter vinculante para el operador de derecho, sino “que funge como una cuestión a valorar a la hora de emitir un fallo judicial al efecto, al descifrar correctamente la voluntad del niño”.      

Por consiguiente, y no como dicen las redes sociales virtuales y ciertos instigadores manipuladores mediáticos, “el concepto de responsabilidad parental no significa que el niño tenga derechos que le otorguen arbitrariamente la posibilidad de quedarse con uno u otro representante legal, bajo el pretexto de un mero capricho, debido a que las formas de educación no la establece una norma, sino los padres, por lo que no se le resta autoridad a estos”.    

El Código de las Familias es ante todo revolucionario, encaja perfectamente con la identidad contemporánea de la célula fundamental de la sociedad cubana, responde a los intereses y necesidades de la heterogeneidad de la mencionada estructura social, y ratifica una vez más a la mayor de las Antillas como paradigma de la protección plena de los Derechos Humanos. (Foto: del autor)


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