Margot, Círculos infantiles, Camagüey

Margot, una vida entregada a los círculos infantiles en Camagüey (+ Fotos)


Por Yadira Nuñez Figueredo/Radio Cadena Agramonte.
10 de abril: Aniversario 61 de la creación de los círculos infantiles en Cuba

Cariñosamente todos la llaman Margot, pero en realidad su nombre es María Margarita Rodríguez Agüero, una camagüeyana que desde muy pequeña supo que su vida estaría vinculada a la educación de la primera infancia.

A sus 79 años, recuerda con agrado aquella etapa en la que se inclinó por el magisterio, y en esa meta puso toda su dedicación hasta la actualidad:

“Mi infancia transcurrió en la Escuela Primaria Episcopal de San Pablo, en el reparto La Vigía. Allí estuve hasta sexto grado y pasé, luego, a la Escuela Superior 2. Desde muy pequeña yo le decía a mi madre que quería ser maestra de los niños chiquitos, y ella me apoyó en esa idea. Aquí, en Camagüey funcionaba la Escuela Normal de kindergarten para maestras de jardines de la infancia. Para entrar allí había que saber tocar el piano y para eso me preparé y aprobé la prueba de ingreso. Allí comenzó mi preparación como profesional del magisterio”.

Sin embargo, sus primeros pasos en la práctica laboral los comenzó en la educación primaria hasta que años más tarde recibió la propuesta de asumir la subdirección de la escuela primaria Rafael Guerra Vives, responsabilidad a la que dedicó su mayor empeño:

“Cuando me encontraba trabajando en ese centro escolar me comprometí y me trasladé alrededor de tres años para Ciego de Ávila, donde continúe trabajando en escuelas de esa provincia y al poco tiempo regresé para Camagüey y recibí la propuesta de trabajar en el círculo infantil Lidia Doce en el año 1969. Allí estaba ya en lo que siempre anhelé y comencé a documentarme para conocer toda la pedagogía y psicología. Casualmente había un piano y me dedicaba también a organizar los cumpleaños colectivos en esa institución”.

En lo adelante su labor también estaría enfocada en la formación de asistentes y directoras para círculos infantiles:

“Me hice de un equipo de profesoras para enseñarles toda la metodología, música, trabajos manuales a las educadoras en formación. Posteriormente pasé a dirigir toda la parte educativa de la provincia en los círculos infantiles. Teníamos la revista Cimiente y allí venían temas de psicología, pedagogía, orientación a la familia, música, entre otros”.

Poco tiempo después, por idea de Vilma Espín se crearon las escuelas de educadoras para círculos infantiles y en Camagüey radicó en el reparto Julio Antonio Mella:

“Para esa escuela fui de subdirectora hasta que pasé para el Instituto de Perfeccionamiento Educacional y allí estuve formando auxiliares pedagógicas. Tiempo más tarde asumí la responsabilidad de metodóloga musical y expresión corporal en el departamento que atendía a los círculos infantiles. Desde aquella épocaestoy trabajando en la organización de todas las celebraciones por los aniversarios de la creación de estas instituciones”.

Mucho agradece Margot a su familia y todos los que la han acompañado en este largo camino, principalmente, a los niños:

“Tuve un apoyo maravilloso, mis padres siempre estuvieron muy contentos porque sabían que era mi gran sueño. Siempre que estoy con los niños lo que transmito es amor y en casa siempre estoy pensando en algo nuevo que les guste, canciones, versos, manualidades…”

En el quehacer cotidiano el disfrute es pleno, sin embargo, para esta experimentada pedagoga, el programa de educación de los círculos infantiles es la herramienta más valiosa:

“Nosotros como cualquier empresa o institución, no escampamos a las limitaciones materiales, pero eso no nos detiene siempre estamos pensando en crear juguetes didácticos para que los niños desarrollen juegos de roles, imitaciones y acciones de trabajo. Elaboramos títeres, láminas y otros medios de enseñanza, también con el apoyo de la familia.

Desde el 2007 esta apasionada de la primera infancia se reincorporó a los círculos infantiles y en Motica de Algodón encuentra un refugio especial:

“El círculo infantil Moticas de Algodón es el más cercano de mi casa y todo su colectivo le guardo un enorme agradecimiento por abrirme siempre sus puertas y por el apoyo que me brindó cuando recibí una intervención quirúrgica. A todos los círculos infantiles los llevo en el corazón, pero este me inspira un sentido de pertenencia especial. A esta enseñanza he dedicado 52 años de mi vida, y considero que es simplemente eso, mi vida”.

Nada impide que cada mañana se apague su entusiasmo y esa necesidad de compartir con los niños. A 61 años de creados, los círculos infantiles en Camagüey tienen su historia y en ella está el nombre de María Margarita Rodríguez Agüero, incansable educadora y una eterna apasionada por los que saben querer. (Fotos de la autora).


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