Osgood, Campeón, Guáimaro

Osgood: el campeón que murió por Guáimaro (+ Fotos)


Por Daisel Lozada Fernández/Radio Guáimaro.
Aquella mañana del 17 de octubre de 1896, todo parecía avanzar sin contratiempos para el grupo de artillería que asediaba al poblado de Guáimaro como parte de las acciones militares lideradas por el general Calixto García Íñiguez dirigidas a tomar la urbe, bien fortificada para impedir el avance de las tropas mambisas.

Luego de tomar el Fuerte Mella, los artilleros, de mayoría nacionales estadounidenses, con su jefe el Comandante Winchester Dana Osgood al frente, bombardeaban desde Loma de Gonfau, al norte del cónclave, los puntos estratégicos desde donde se encontraban apostadas las fuerzas del ejército Español.

Inesperadamente, luego de afinar la mira del cañón Hotchkiss de 12 libras, para lograr impactos certeros, Osgood se retira de la pieza y comenta “Creo que es suficiente”, y al instante, una bala de Máuser, disparada desde la torre de la iglesia a más de mil metros de distancia, por un francotirador español, le impacta en la frente provocando su muerte cuatro horas después.

Luego de los intentos de socorrerlo, por parte de sus compañeros de pieza, su cuerpo sin vida es trasladado al sur de la villa, y en un lugar sin marcaje, debajo de una frondosa mata de mangos, es sepultado el oficial americano con solo 26 años de edad y una acertada carrera en sus siete meses de estancia en Cuba.

Originario de Fuerte San Carlos de Barrancas en La Florida, Estados Unidos, Winchester Dana Osgood nació el 12 de abril de 1870, hijo de Henry Brown Osgood Jr y Harriet Mary (Hubbard) Osgood. Creció bajo la presión de fortalecer su estructura corporal pues dentro de su grupo de amigos y en la escuela era el más débil y delgado de todos.

Tal fue su empeño que Win Dana, como lo llamaban sus compañeros de colegio, logró una fortaleza física impecable lo que lo inclinó a la práctica de varios deportes durante su vida estudiantil.

Las Universidades de Cornell y Pensilvania contaron con el privilegio de tener en su alumnado a tan emprendedor estudiante y atleta, logrando marcas inéditas en deportes como el atletismo, el remo, el ciclismo, la lucha libre, el béisbol  y el más prominente de todos, el fútbol americano, del cual hizo una saga de éxitos lo que conllevó a su inclusión en el salón de la Fama del Fútbol Americano, justo cuando se celebraba el centenario de su natalicio, el 12 de abril de 1970.

“Quién es el mejor? Él es el mejor…Osgood” (“Who’s good, He’s good…Osgood”), así era el coro que sonaba desde las gradas de los estadios donde el gran campeón universitario hacía gala de sus dotes atléticas y cautivaba en cada salida a todos los que observaban su gran majestuosidad en el terreno, incluso, aquellos contrarios a su equipo admiraban cómo lograba anotar y hacer marcas nunca registradas en la historia del deporte universitario.

Fue miembro de la fraternidad Phi Gamma Delta y en sus reuniones siempre mantuvo su postura firme y estridente ante lo mal hecho, en ocasiones le costaba hablar para mostrar su inconformidad con determinadas acciones y situaciones valoradas en el seno de la hermandad, pero nunca se mantuvo sentado, con firme postura y pocas palabras abogó por las causas justas.

Como parte de esta característica, Osgood conoce sobre la causa libertadora de los cubanos, la cual acogió de forma inmediata y en fuerte debate con su padre dejó bien claro que su misión estaba junto a los valientes cubanos que luchaban por su libertad.

Luego de graduarse como Ingeniero civil en el año 1895, se prepara para alistarse en la expedición de Filadelfia, y zarpa desde la ciudad de Atlantic, en el vapor Bermudas y llega a Cuba por la Bahía de Baracoa, en playa Maraví el 24 de marzo de 1896, donde es automáticamente ascendido a Comandante y Jefe del Grupo de Artillería del General Calixto García.

Es entonces cuando aquel joven de solo 26 años llega a Guáimaro, un 13 de octubre cuando Gómez y García en las alturas de San Francisco de Blanquizal, planeban estratégicamente la toma de Guáimaro, combate que duró 11 días y trajo una importante victoria para los independentistas cubanos.

Desafortunadamente, el campeón de Cornell, Ítaca, Pensilvania y todos los escenarios donde postuló con marcajes inéditos, no logró disfrutar su touchdown en Guáimaro, pues luego de recibir el impacto de bala, su segundo al mando, sin mover la mira corregida por su jefe inmediato, realiza el disparo preparado por Win Dana, impactando satisfactoriamente en la torre desde donde se realizara su disparo mortal.

Frederick Funston, su segundo al mando, comentó: “creo que antes de morir Osgood pudo realizar una acción que propició un buen resultado, pues el hostigamiento desde la torre les impedía realizar su labor artillera satisfactoriamente, y fue marcada como su último record de vida”.

Con una carrera deportiva futura frustrada, y una espléndida juventud, Osgood fue sepultado en Guáimaro y por más de 125 años se ha desconocido su lugar de enterramiento, pues los veteranos que quedaron en la villa no estuvieron presente en los honores brindados al mambí americano y nunca pudieron encontrar el lugar exacto.

Hoy, luego de una incesante búsqueda y como parte de un proceso investigativo, aparecen restos mortales sin identificar que reúnen las características similares a las que murió el Comandante Osgood, un cráneo con impacto de bala en la frente, y de acuerdo con testimonios del ya retirado enterrador del cementerio de Guáimaro, recuerda que a su padre, con quien aprendió este oficio, se le entregó un cadáver encontrado en las proximidades del cementerio, cerca de una mata de mango que fue cortada para la construcción de viviendas en el lugar.

Ahora solo queda acceder a los métodos antropológicos forenses para poder afirmar que estamos en presencia de aquel campeón norteamericano, que desistió de su fama y futura carrera deportiva, para dar la vida por los guaimareños y la independencia de todos los cubanos.

Este 12 de abril, el  aniversario 152 de su natalicio nos convoca a hacer un touchdown por el campeón que siempre dejó bien claro su postura sobre la causa libertadora de los cubanos independentistas sobre los cuales siempre dijo: “Ustedes, los cubanos que luchan por la liberación y la independencia, nacen héroes, por eso se ganarán siempre el respeto del mundo entero”. (Fotos: Archivo)


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