Cronograma legislativo, Cultura jurídica, Cuba

Cronograma legislativo y cultura jurídica: un binomio que no puede estar divorciado (+ Audio)


Por Juan Mendoza Medina/Radio Cadena Agramonte.
Desde la promulgación de la última Constitución de la República, hace ya tres años, Cuba está inmersa en un amplio cronograma legislativo que demanda un riguroso trabajo por parte de redactores, expertos, autoridades especialistas, pero también requiere una profunda y sistemática labor educativa dirigida a la población.

La pandemia de la COVID-19 provocó algunos tropiezos en la aprobación de las normativas previstas, y por ello el calendario fue reajustado; sin embargo, salvo ese bache ajeno a la voluntad del Gobierno y Estado de la Isla, la puesta en vigor de las leyes ha ido cumpliendo con sus plazos y términos, y de ello dan fe los medios de comunicación y la Gaceta Oficial, donde constantemente se publican los textos y sus contenidos.

Contrario a esa vorágine legislativa, no marcha del mismo modo el conocimiento de la ciudadanía de estas nuevas leyes, que si bien son numéricamente significativas, ello no limita el acceso al articulado, lo cual constituye un deber y un derecho de cada cubano.

Una buena práctica en los últimos años ha sido la publicación de los proyectos de leyes en el sitio web de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y la habilitación de correos electrónicos para que todos podamos emitir criterios, sin ser conocedores de la materia específica, y así enriquecer la norma antes de su conformación definitiva, paso este último que cuando sucede, incluso hay algunas que disponibles en aplicaciones móviles, además del acceso en formato PDF u otros en varias páginas digitales de Internet.

A pesar de todo ello, a no pocos toma por sorpresa cuando acuden a alguna instancia, como el sistema de tribunales, encontrar nuevas disposiciones por las que se rigen los procesos, y es entonces cuando preocupa la cultura jurídica, que en vez de formarse a partir de una vivencia personal debería ocupar espacio y tiempo cotidiano.

En los actuales debates sobre el proyecto del Código de las Familias, por ejemplo, se aprecia desconocimiento de quienes acuden a la consulta popular, quizá por la llegada tardía de los tabloides con el texto a las unidades de Correos de Cuba, o por otras causas que para nada justifican que lo que se sepa sobre ese texto se limite a solo unos artículos, cuyas referencias, por cierto, a veces llegan a través de terceros y no de la lectura directa de cada uno de nosotros para ejercer una interpretación objetiva.

Para bien, Cuba actualiza constantemente su marco jurídico, y a ese proceso debe acompañarle, de forma paralela, el estudio de las nuevas leyes para ganar en la necesaria cultura jurídica en la que, por cierto, más se puede hacer desde las instituciones educativas y los medios de comunicación masiva. (Foto: Rodolfo Blanco Cué/ACN)


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