Camagüey, Juventud, Salud

Amanda, un ser de luz (+ Fotos)


Por Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte

Independiente, alegre y dueña de una belleza especial son cualidades que distinguen a Amanda Estévez Hidalgo en sus 15 años. Una joven inteligente, luchadora, valiente y carismática, con su manera inquietante de mostrar felicidad a través de los sonidos que auguran ser el centro de la vida de quienes la rodean.

Aunque el destino le deparó una meningoencefalitis a los once meses de edad que le afectó la movilidad y la capacidad motora, para esta princesa y su familia los retos forman parte del quehacer diario, pero donde nunca falta lo más importante: el amor.

“Para mí ella es lo más grande, es un pedazo de mi alma, y yo también lo soy todo para ella, imagínate que soy quien la carga, la baña, la acuesta… somos inseparables, por eso hoy es un día muy feliz para mí”, confiesa William Estévez Estives, padre de la pequeña.

En los ojos de Amanda que lo busca todo el tiempo está la certeza de que es un lazo para toda la vida, la realidad que advierte que padre no es cualquiera, mientras sostiene la mano cuando peinan a su princesa o quien la aguanta siempre como un ángel guardián.

Su mamá habla con tal pasión porque reconoce que hay historias que la vida pone en blanco y negro como si con ello confirmara que no siempre puede ser color rosa, a su vez me demuestra que tiene matices que dependen del color que la pintemos.

“Hoy, hay razones y gratitud para no desfallecer, para continuar porque tengo lo más importante conmigo: mi hija”, dice la mamá de Amandita, Yoenni Hidalgo.

Su carácter chispeante y su singular inteligencia la introducen en un mundo mágico para ella, un lugar que comparten muy cerquita su maestra y rehabilitadora.

“Yo vengo hace un tiempo trabajando con ella, pero gracias a la labor que realizamos desde pequeñita, los rehabilitadores de conjunto con la familia, hoy se ven avances en su desarrollo y en estos momentos estamos en función de que logre pararse”, dijo Yanetsy Chaveco Torres, su rehabilitadora en el último año.

En tanto la maestra Wirman Martínez Reyes añade convencida que Amanda “es una niña muy feliz y contenta que reparte alegría a todo el mundo, incluso en las clases que la preparan para la vida, ella logra su independencia e identifica con la vista todo y a todos a su alrededor.

Gladys Gómez Camacho es la abuela más feliz del mundo, como ella misma se identifica, y aunque la emoción y las lágrimas no le permiten expresarse agradece a Dios por sobre todas las cosas y alberga un lugar especial para las maestras, las pediatras y rehabilitadores de su niña, a lo que añade que es “la gran obra de la Revolución”.

Ella cuenta, casi sin detenerse en las pausas, como para no olvidar ningún detalle, que todos los juguetes tienen nombres y en ese mundo imaginario ella se adentra cada día acompañada de la música de Cándido Fabré, orquesta que también felicita a la pequeña.

“A esa niña bonita le cantamos con amor para que vea que la queremos con todo el corazón, nunca te sientas triste por el estado en el que estás, hay muchos que te queremos y nunca te olvidarán. Por eso en tu cumpleaños recibirás la bendición de Fabré y todos junticos diremos felicidades bebé, y todos junticos diremos felicidades bebé. Que dios te bendiga mi niña. Bendiciones bebé”.

En el Palacio de los Matrimonios Adriana, Varona Ávila una de las trabajadoras que atendió a la princesa aseguró que cada día ese colectivo se esfuerza para brindar un buen servicio, pero en estos casos se magnífica la excelencia, y añadió que es más fácil cuando se cuenta con una familia que desborda amor y dedicación.

Amanda tiene una manera diferente de mirar la vida, para ella los amaneceres parecen únicos y los atardeceres cobran matices exclusivos porque ve su entorno, sus semejantes y la existencia misma, con el corazón, el mismo que baila cada día junto a la música.

A sus 15 años Amanda es una niña amada como si fuera un presagio del destino que determinó ese nombre, y tiene un futuro por delante que asegura que los sinsabores de la vida no le quitan las ganas de celebrar y compartir, este, el más feliz de los días, porque la discapacidad no es un obstáculo para alcanzar los grandes sueños. (Fotos de la autora)


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