Cuba, Período Especial, estallido, el Maleconazo

A 28 años de reafirmación revolucionaria y victoria popular cubanas sobre el imperialismo


Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz./Radio Cadena Agramonte
Parecía que aquel 5 de agosto de 1994 la Revolución cubana, uno de los hechos socioculturales más transcendentales en la historia de la humanidad llegaría a su fin, a juicio de las élites oligarcas imperialistas y sus lacayos vende-patrias.

El enemigo en ese entonces supo aprovechar muy bien el contexto histórico y manipularlo a su antojo.

La desaparición de la Unión Soviética, el arreciamiento del bloqueo norteamericano, la incidencia de la Ley Torricelli y otros coercitivos cuerpos legales yanquis, la guerra mediática, así como las retadoras condiciones económicas enfrentadas por Cuba en el nombrado Período Especial, sirvieron de antesala para intentar provocar por parte de los desagradecidos el referido “estallido social”, conocido como el “Maleconazo”.

Frente a las manifestaciones de grupúsculos contrarrevolucionarios en La Habana, fundamentalmente en los alrededores del Malecón, y que como objetivo supremo se direccionaban hacia la desestabilización nacional, inspirados en los cantos de sirenas del Norte, la reacción del pueblo no se hizo esperar, y una vez más renació, como el ave Fénix, la confianza indestructible en el Partido Comunista de Cuba.

En medio de esa vorágine se escuchó una contundente voz que exclamó: Ahí viene Fidel! Y como siempre, presto a dar la vida incondicionalmente por su Patria, el líder histórico de la Revolución rodeado de muchedumbre entró como gigante, rompió todo protocolo de seguridad personal, y con su gran chaleco moral paralizó a los contrarrevolucionarios, al enarbolar con su encendido verbo que Cuba jamás volvería al pasado de servidumbre.

Y así, mediante estremecedoras consignas de Viva Fidel a toda voz, fueron vencidos los alborotadores y se ratificó aquel 4 de agosto de 1994 la fe inquebrantable en la victoria. Fidel, símbolo verde olivo de la Revolución, reafirmó ante el mundo que por muy duras que fuesen las condiciones históricas, si los rebeldes una vez en la Sierra Maestra y el Llano no claudicaron ante disímiles peliagudas peripecias, los agradecidos tampoco lo harían.

Desde ese día y hasta hoy el cubano puede reconocerse como invicto probado. En la actualidad, la sociedad de este rebelde archipiélago, segura de su pasado, firme en su presente, y constructor soberano de su futuro, erige el Socialismo, convencido de que, como sistema político elegido democráticamente por la mayoría popular, sí funciona, y una prueba de ello lo constituye el hecho de que aún saltamos el bloqueo, las carencias económicas, las criminales operaciones político-comunicacionales, entre otros innumerables desafíos.

La mayor de Las Antillas, junto al Partido Comunista de Cuba, Fidel, Raúl, Díaz-Canel, y el legado de los mártires de la sagrada Patria agradecida, vence las estratagemas, y confirma por siempre la lealtad a la soberanía nacional, indomable espíritu de independencia que lleva en sí la valentía de los mambises y la fiereza de los rebeldes barbudos. (Foto: Archivo)


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