Camagüey, Educación, Día del Educador, IPVCE Máximo Gómez Báez

Nelson Pérez Cueto, medio siglo de entrega al magisterio


Por Yadira Nuñez Figueredo/Radio Cadena Agramonte

Desde pequeño siempre le gustaron los experimentos, investigar y desarrollar la ciencia de manera empírica hasta convertirse en un maestro excepcional.

Nelson Pérez Cueto, quien actualmente acumula 50 años de experiencia, se desempeña como profesor de química en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Máximo Gómez Báez, sin embargo su vasta trayectoria se remonta a aquellos años en los que se inició en el municipio de Ceballos, perteneciente a la provincia de Ciego de Ávila:

"Tengo el orgullo de haber integrado el primer destacamento pedagógico de esa localidad. Posteriormente me formé y gradué en el antiguo Instituto Superior Pedagógico José Martí, integrado desde hace varios años a la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz. En esa casa de altos estudios ejercí como jefe de departamento, impartí química general y orgánica, además de metodología de la química. Actualmente estoy reincorporado al IPVCE".

Muchas satisfacciones albergan a lo largo de los años quienes tienen en sus manos la altísima responsabilidad de formar con calidad a las nuevas generaciones:

"Si algo me honra de esta profesión es la convicción de que mis estudiantes entienden los contenidos que imparto y aprenden algo nuevo en cada clase. Creo que no existe mejor premio que verlos al cabo de los años desarrollando exitosamente una carrera y esa es la mayor certeza de que mi labor ha servido de mucho".

Superarse constantemente, desde el quehacer científico y la investigación permanente, constituyen reglas de oro para el profe Nelson:

"Siempre he pensado que el maestro, como el resto de las profesiones, debe estudiar todos los días para saber responder las inquietudes de los alumnos, teniendo en cuenta que muchas veces ellos ya conocen el contenido que impartiremos y eso es siempre un gran reto. En ocasiones me han preguntado por qué no me formé como científico, y es que creo que hay muchas formas de hacer ciencia, y una de ellas es transformar a los muchachos que recibes desde el primer hasta el último año de estudio".

Sin embargo, más allá de las aulas, el hogar también se convierte en escenario perfecto para formar vocaciones:

"Tengo dos nietos y siempre les enseño algunos experimentos. En el barrio, también, recibo a los estudiantes, sobre todo los que cursan la carrera de Medicina que se acercan a mí para despejar dudas sobre bioquímica".

Más allá de Cuba, este pedagogo ha llevado su experiencia a Guinea Ecuatorial, país donde cumplió misión internacionalista durante tres años:

"De esa nación me llevé agradables recuerdos. Siento que cumplí con el deber de educarlos y ellos agradecieron muchísimo esa labor, porque más allá del ámbito docente nos preocupábamos por sus problemas. Fue muy emocionante verlos en el aeropuerto el día de mi partida hacia Cuba".

Nelson Pérez Cueto tiene 67 años de edad, pero eso no le impide entregarse a diario al magisterio. Sabe que las exigencias son muchas, pero mientras disponga de sus facultades mentales continuará integrando las filas del sector educacional:

"Desde el mes de mayo me jubilé y regresé a las aulas del IPVCE con las mismas aspiraciones del primer día. Me enorgullece haber alcanzado a lo largo de la profesión todas las medallas que otorga el sector educacional, entre ellas las medallas Frank País García de Primer y Segundo grados, estímulos que me comprometen a redoblar esfuerzos para garantizar la formación de mujeres y hombres de ciencia".

Este 22 de diciembre Camagüey, como toda Cuba, agasaja a los educadores cubanos que no conocen de retos y dificultades, solo de compromisos y oportunidades, y de ese valor único y agregado que tiene el arte de educar. (Fotos de la autora)


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