
Camagüey, 26 feb.- La mentira y la manipulación parecen ser las mejores armas de la contrarrevolución interna cubana, patrocinada por los inquilinos de la Casa Blanca y organizaciones terroristas, que igualmente responden a intereses gubernamentales norteamericanos. Y es que ante la imposibilidad de derrotar la Revolución mediante la fuerza bruta, Estados Unidos pone todo su empeño y capital en el fomento de una guerra ideológica que desacredite al país.