
Camagüey, 26 feb.- Mercenarios de la palabra, peones del imperio, fabricantes de mentiras y falacias…, no bastarían sustantivos ni adjetivos para calificar a quienes han vendido su alma al diablo. Nuevamente, las Razones de Cuba son suficientes para desnudar el alma de vendepatrias que por unos míseros billetes preconizan por el mundo la imagen de una oposición supuestamente organizada y fuerte.