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Por Leidy Quintairos Molina/ Radio Cadena Agramonte.

A 184 años del natalicio de ese “dominicano de nacimiento y cubano de corazón”, como se expresaba José Martí al referirse al General Máximo Gómez, recordamos la trascendencia histórica de quien, sin haber nacido en Cuba, se comprometió con las aspiraciones libertarias criollas durante la etapa colonial.

En 1865 llegó a esta tierra, y posteriormente se incorporó a la Guerra de los Diez Años, en la que su nombre quedó asociado a las luchas del pueblo de esta Isla por su independencia, con especial trascendencia por sus virtudes morales que lo convirtieron en un referente ético del soldado y del jefe.

Igual que protagonizó una gesta de la magnitud de la primera carga al machete en Tienda del Pino, al Oriente del país, también el territorio camagüeyano acogió el brillo de un dirigente militar de tal estatura. 

En él sobresale el ejemplo de humildad y sencillez, pero sobre todo, su entrega sin límites al objetivo de liberar a la Mayor de las Antillas desde que aceptó el mando del Ejército Libertador.

Al cumplirse el onomástico del también conocido como “Generalísimo”, Cuba salvaguarda en su historia las cualidades de ese hombre íntegro, que ofreció todo por su Patria de adopción, y al cual hoy los cubanos agradecen su empeño durante la causa de la Revolución.

A la distancia de tanto tiempo, se mantiene la vigencia de su legado independentista, porque como plasmaría en su diario de campaña, fechado el 8 de enero de 1899, no descansó por tal de “salvar a este país lo más pronto posible, de la tutela que se nos ha impuesto”; y si bien se logró el triunfo de Enero de 1959, actualmente el pueblo antillano continúa su lucha incansable para poner fin a las aspiraciones norteamericanas de dominar la Isla.  

Con otros matices, esas ansias de los gobiernos de Estados Unidos perduran, ya que como bien ha ratificado el recién electo presidente Joe Biden, tomarán la “política inteligente”, ante el fracaso de todo lo hecho hasta ahora para sojuzgar a la nación cubana. Entonces, 184 años después, Máximo Gómez carga nuevamente al machete, representado ahora por millones de sus hijos que se resisten a la tutela que les tratan de imponer. (Foto: Archivo)



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