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Camagüey, 25 nov.- El Salón Jimaguayú de la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, lugar sagrado de la Patria, volvió a llenarse de flores hoy, como homenaje sincero de un pueblo y expresión del mismo sentimiento que el 25 de noviembre de 2016 inundó los corazones de los agramontinos.

Rosas, azucenas, flores de todos los colores. ¿Qué importan como son? Todas ellas perfuman el sitio y convidan a la visita que acerca a las historias anónimas que se esconden detrás de las acciones que hicieron posible que, en la noche del 1ro de diciembre de hace cuatro años, Fidel estuviera en la tierra agramontina.

Por eso, los trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC) rindieron homenaje este miércoles al Comandante en Jefe mediante un conversatorio donde se compartieron las experiencias que, a cuatro años de su paso a la inmortalidad, sirven de un legado exquisito para las nuevas generaciones.

Se develaron historias de hombres y mujeres que en aquella aciaga jornada manifestaron la valía de este pueblo.

José Rodríguez Barreras, director de la OHCC, insistió en el valor testimonial del encuentro desarrollado en el Salón Protocolar Nicolás Guillén, y en el que participó el personal que intervino en el aseguramiento de las honras fúnebres del líder de la Revolución cubana en el Salón Jimaguayú.

“Fue este un ejercicio de preservación de la memoria histórica”, dijo Rodríguez Barrera, quien destacó el trabajo colectivo; “un digno homenaje Fidel”, afirmó.

El tributo constituyó oportunidad para conocer a quienes desde el compromiso y la dedicación mantienen viva la historia e inmortalizan el momento cuando el Comandante en Jefe cabalgó junto a la tropa de Agramonte. (Texto y foto: Yusarys Benito Deliano/Radio Cadena Agramonte).



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