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Ignacio Agramonte Loynaz, el héroe epónimo de Camagüey, sigue cabalgando por estas llanuras, luego de 179 años de su natalicio, para guiar a la caballería mambisa y rebelde que hoy lleva adelante una Revolución, con los mismos principios e ideales defendidos por El Mayor en los campos de la Cuba insurrecta del siglo XIX.

Los valores humanos y patrióticos de “aquel diamante con alma de beso”, constituyen un ejemplo para quienes se empeñan hoy en edificar el socialismo, y su historia de vida es una rica fuente a la que hay que regresar una y otra vez para construir un futuro mejor.



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