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Camagüey, 3 ene.- El proyecto internacional Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (BASAL) culmina este año con aportes al desarrollo del sector agropecuario de la provincia de Camagüey, aunque durante cerca de una década abarcó a otras regiones cubanas.

La implementación de prácticas y tecnologías agropecuarias en unidades productivas de los municipios de Jimaguayú, Florida y Camagüey, sobresale entre los resultados fundamentales del programa, merecedor del Premio CITMA Provincial a la Innovación en el actual año.

Entre las medidas con mayor impacto en la primera demarcación se encuentran la introducción de un conjunto de técnicas conservacionistas de preparación de suelos, que beneficiaron a más de 700 hectáreas, y la producción de abonos orgánicos, según un informe facilitado a la Agencia Cubana de Noticias por la dirección del Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (CIMAC).

Otros de los aportes son la recuperación de 16 reservorios de agua y varios sistemas de captación del líquido proveniente de la lluvia en viviendas rurales, para el abasto al ganado y otros usos en la época de sequía, y el establecimiento de más de 800 hectáreas con bancos de forrajes y sistemas silvopastoriles, valoradas como las prácticas más efectivas en la ganadería.

A su vez, en los otros dos restantes municipios se logró un incremento de las producciones anuales de alimento animal en las entidades involucradas, además de los beneficios reportados en más de 300 hectáreas con la rotación de cultivos, el alisamiento de los suelos y los bancos de forrajes.

Los biodigestores de geomembrana para el aprovechamiento de biorresiduos, los sistemas de bombeo eólico para el suministro de agua a la masa ganadera y el empleo de la energía renovable en áreas aisladas, están entre las soluciones tecnológicas promovidas en Jimaguayú, Florida y la capital provincial.

Al impulsar un modelo integrador para el proceso de adaptación al cambio climático, BASAL constituye un proyecto innovador que considera esta amenaza y otros factores que limitan la producción de alimentos, señaló Nereyda Junco Garzón, directora del CIMAC.

En aras de revertir los efectos de ese fenómeno medioambiental fueron desplegados tales métodos, enfocados en los componentes suelos, agua, obtención de semillas, energía, procesamiento de alimentos y el enfoque de género, además de otros grupos de medidas para crear capacidades en actores claves como instituciones científicas, productores y gobiernos.

Otros ejes de actuación estuvieron encaminados a la formación de un entorno habilitante relacionado con el intercambio de información a través del extensionismo agrícola, los centros de creación de capacidades y la gestión del conocimiento, los sistemas de información ambiental y los servicios agrometeorológicos.

Igualmente comprendió la construcción y aplicación de herramientas útiles para la toma de decisiones y la planificación sobre los impactos del cambio climático en la actividad agropecuaria.

El proyecto BASAL fue ejecutado bajo la administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y por Cuba dirigió las acciones el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y en condición de socios principales participaron los ministerios de la Agricultura y de Educación Superior, los gobiernos locales, y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Ese programa se centró en la promoción y apoyo a la adaptación al cambio climático en el sector agropecuario cubano a nivel local y nacional, con el fin de contribuir al desarrollo socioeconómico continuado y sostenible del país. (ACN) (Foto: Archivo)



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