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Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte

Soy madre, mi hijo está en el círculo infantil y cuando tiene gripe, desde hace mucho, yo misma lo suspendo antes de que me lo diga la enfermera o la educadora. ¿Por qué? Porque allí sé que puede transmitírsela a cualquier otro niño.

Sin embargo, ahora que la situación es más grave con una enfermedad que afecta al mundo, y que mata, veo que hay madres que mandan a sus hijos al círculo o a la escuela después de haber recibido en casa o haber contactado en cualquier lugar con personas que vienen del exterior del país, fuentes potenciales de contagio por Covid-19.

¿Dónde queda entonces la sensibilidad de madres, el riesgo a que cada una de esas actitudes expone a tantos niños como el nuestro?

Nadie crea que no le va a tocar, madres y padres saben cuánto se teme por los hijos y si no, que lo digan las madres que han tenido que dejar de lado el derecho conquistado de que ellos estudien o sean cuidados mientras ellas trabajan, como la mejor manera de proteger sus vidas.

Tras la reapertura del país, en nuestra provincia, han sido más las personas que han dado positivas al SARS-Cov-2 en el segundo examen de PCR que, en el primero, e incluso en cinco casos solo en una tercera prueba se ha detectado la positividad.

De ese modo, para el momento de la confirmación, los viajeros ya llevan al menos cinco días en casa, si es que la irresponsabilidad no los ha hecho ir de paseo o recibir visitas de cortesía. ¿Podemos entonces confiarnos de que el tío, o la amiga, llegó, se siente bien y no parece tener nada?

¿Será que después de tantos años de educación, regresaremos al momento de creer que determinada enfermedad “a mí no me va a tocar”?

Más de 35 millones de pesos ha destinado solamente la provincia de Camagüey para el enfrentamiento a la Covid-19, la mayor parte de ellos en los sectores de la salud y la educación, esta última por asumir muchos de los centros de aislamiento que se requirieron.

Cerca de otros 14 millones se usaron para cubrir las garantías salariales aprobadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y si seguimos haciendo cuentas los gastos y perjuicios están por todas partes.

Ahora Cuba, en lo que respecta a la situación epidemiológica, está en una etapa de retroceso.

Casi todas las provincias retornan a fases anteriores y Camagüey, una de las que permanecen en la nueva normalidad, tampoco muestra resultados alentadores.

Entonces ¿Tendremos que ver otra vez como mi país, tu país, cierra escuelas para salvar a los niños que otros padres no son capaces de cuidar, niños que atrasan sus programas escolares, que alteran sus vidas y no pueden vivirlas como lo hicimos nosotros?

¿Habrá que ver de nuevo como esos padres dejan a sus pequeños para correr una vez más a la Zona Roja, para atender tantas secuelas, no solo de una pandemia que afecta a cualquiera, sino de la irresponsabilidad?

¿Seguiremos provocando el desgaste económico de la nación que queremos ver avanzar?

¿Tendrán que seguir los universitarios que la Isla necesita esperando para graduarse o los enfermos más leves sin las consultas de rutina, o los enamorados sin poder sentarse en un parque a disfrutar de una tarde de pareja o de amigos?

¿Hasta cuándo nos pospondrá los planes la irresponsabilidad de unos que no piensan en otros ni en sí mismos?

Este país es de todos, pero lo es de “ara, no pedestal”, así que cada quien, que lo respete y respete a los demás y que empiece, para ello, por respetar la vida. (Foto: Archivo)



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