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Por Gladys Dailyn Morera Cordero/ Radio Cadena Agramonte.

Por estos días en las calles de Camagüey, y me atrevo a asegurar de Cuba entera, uno de los temas más recurrentes es sin duda el reordenamiento de la economía del país y la funcionalidad de las industrias nacionales.

En esa dirección, el presidente de la República de Cuba Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó “que no hay nada que lacere y atrase más que la mentalidad importadora, porque genera dependencia, acomodamiento y así no hay desarrollo”.

A su juicio, uno de los propósitos fundamentales para desarrollar este importante sector clave en la Tarea Ordenamiento es rescatar los conceptos fundacionales: exportar, disminuir las importaciones, comprar afuera aquello que garantice los procesos productivos, y no tanto productos terminados.

La respuesta está en las soluciones nacionales, en superar la mentalidad importadora y aprovechar todas las potencialidades fabriles. Para que todo ello tenga éxito, urge, desde los cuadros, una verdadera concepción de dirección y, a su vez, resulta imprescindible mantener las medidas de ahorro y lograr que lo hecho tenga seguimiento e incentivos.

No obstante, confieso sentirme optimista al analizar los nuevos proyectos que se desarrollan para lograr avances sostenibles, en un contexto de nuevas presiones, del recrudecimiento del bloqueo y del actual escenario epidemiológico.

Y es que de todo cuanto se ha explicado sobre los planes para beneficiar al país, el aumento salarial, y en la defensa del encadenamiento productivo, se sitúa a la política industrial en el lugar que le corresponde.

En aras de lograr ese propósito se estudian varias entidades de las industrias mecánica, ligera, química, electrónica, siderúrgica y de reciclaje, con la participación de experimentados especialistas, incluyendo académicos que doten al sistema de ingenio y creatividad.

Es que, en vez de importar, Cuba tiene que autoabastecerse con sus propios esfuerzos e incluso, incrementar las exportaciones para poder ingresar parte de las divisas que necesita el país.

En ese andar hay que transformar y modernizar gradualmente las industrias, dando prioridad a los productos de mayor impacto, con acciones vigorosas e innovadoras, como los explican en varias oportunidades las máximas autoridades del país.

Y entonces recuerdo al Che cuando dijo "se trata de lograr exportaciones con alta integración nacional; potenciar los encadenamientos productivos, y establecer mecanismos económicos y financieros para su desarrollo”.

De ahí que es importante incrementar el valor agregado de las producciones manufacturadas, que los trabajadores estén debidamente capacitados, y que se eleve su permanencia en los respectivos puestos de labor.

Se impone romper la inercia empresarial, los viejos esquemas, e imponer orden en todas las gestiones económico-productivas. Se trata de hacerlo bien, y mejor. (Foto: Miguel Febles Hernández/ Corresponsal de Granma en Camagüey)



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