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La Habana, 25 mar.- La Patria premia a una cubana muy especial, dijo con hondo sentimiento el intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, durante la ceremonia de imposición de la Orden José Martí a la Doctora Graziella Pogolotti, de manos del presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El Presidente de la Casa de las Américas, al transitar en su intervención por la vida y obra de esta figura esencial para la cultura cubana, destacó la grandeza de la maestra, la escritora, la periodista…. para quien ningún obstáculo, ni problema de salud, por grave que sea, le han impedido trabajar intensamente a lo largo de los años.

“Su desinterés y desprendimiento son proverbiales. No ha habido en ella, jamás, el más mínimo apego hacia los bienes materiales. Ha estado iluminada en todo momento por ese “sol del mundo moral” del que habló Luz y Caballero, y que Cintio instaló en lo más alto itinerario de Cuba como nación. Ante cada hecho, de toda índole, grande o diminuto, proveniente de la Historia con mayúscula o de la microhistoria con minúscula, Graziella actúa con idéntica honestidad. Su vocación ética es absoluta e intransigente”, aseveró Abel Prieto.

En sus palabras, nacidas del afecto y la sinceridad, recordó que esa íntima fibra ética condujo a Graziella Pogolotti, desde su temprana juventud, hacia el lado de los que soñaban con una República independiente, basada en la igualdad, en la justicia y en la limpieza moral. Por eso hizo suya para siempre -subrayó- esta Revolución martiana, fidelista y socialista.

“Como Martí, como Fidel, la Doctora nos invita a leer, a pensar, a cultivarnos, a aceptar todos los desafíos intelectuales por espinosos que parezcan, y a no renunciar de ningún modo a la memoria cultural cubana y universal”, aseveró Abel Prieto, asesor también del Presidente de la República.

Este miércoles, en el Palacio de la Revolución y en el mismo salón donde relevantes personalidades de Cuba y el mundo han recibido la Orden José Martí, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez impuso a Graziella Pogolotti la altísima condecoración que se concede a ciudadanos cubanos y extranjeros que, entre otras razones, hayan hecho valiosos y extraordinarios aportes a la educación, la cultura, la política y las ciencias.

Luego del saludo afectuoso del Jefe de Estado, la presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, martiana íntegra y cabal, agradeció con tremendísima sencillez este reconocimiento, que, según dijo, “la sobrepasa y la compromete”.

La Doctora Pogolotti afirmó que “asumo esta condecoración con el compromiso de seguir dando guerra, mientras me quede aliento”.

De igual manera, afirmó que “la asume como homenaje implícito a los artistas que rodearon su infancia, que padecieron en la república neocolonial la miseria más profunda, el desamparo total, la soledad; y se mantuvieron tercamente haciendo obra, contribuyendo a construir y hacer un país desde la creación artística”.

Graziella Pogolotti habló de pie, durante unos diez minutos, con una lucidez y coherencia impresionantes, símbolo de lo que ha sido toda su vida. Nuevamente el Presidente Díaz-Canel fue a su encuentro, y luego de entregarle flores, conversó amenamente con una de las intelectuales más prestigiosas del país.

En representación del gobierno y del estado cubanos, también participaron en esta ceremonia solemne, pero llena de emociones, el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández, el vicepresidente de la República Salvador Valdés Mesa, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y demás viceprimeros ministros. (Radio Rebelde)



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