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La Habana, 31 mar.- El Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) tendrá lugar en condiciones excepcionales y a 46 años de que fuera convocado el primero de estos foros rectores de la nación caribeña.

Aquel congreso fundacional se desarrolló entre el 17 y el 22 de diciembre de 1975 y fue clausurado en la Plaza de la Revolución de la capital cubana, abarrotada por cientos de miles de ciudadanos.

En ese cierre de masas, el entonces primer secretario del PCC, Fidel Castro, pidió el voto popular para aprobar las decisiones y análisis del
cónclave, que había sesionado en el Teatro Karl Marx.

Si allí discutimos y aprobamos todas las tesis, aquí, en representación de todo el pueblo, debemos también votar, y preguntarle a nuestro pueblo si apoya o no los acuerdos del Congreso, dijo el líder cubano y recibió como respuesta miles de brazos aprobatorios.

El I Congreso comenzó con el Informe Central presentado por Fidel Castro, quien hizo un análisis histórico de la Revolución, su desarrollo económico y social, la evaluación crítica de errores, y los cambios previstos en busca del desarrollo futuro.

La educación, la cultura, el deporte, la salud, las investigaciones científicas, la atención a la infancia, la seguridad social, la política
laboral y el sistema judicial fueron examinados.

También se analizaron el orden político, institucional y jurídico del anteproyecto de Constitución de la República, debatido por más de seis
millones de cubanos, el cual sería aprobado mediante un referéndum el 15 de febrero del año siguiente.

El Informe se refirió a las organizaciones de masas y sociales, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior, la Unión de Jóvenes Comunistas, así como a la política exterior, y su principio internacionalista, en favor de la liberación de los pueblos.

Por aquellos días combatientes cubanos defendían la independencia y soberanía de la República Popular de Angola, invadida por tropas de la
Sudáfrica del apartheid.

El gobierno de Estados Unidos presionaba por el fin de la misión internacionalista de Cuba en ese país africano.

Los imperialistas pretenden prohibirnos que ayudemos a nuestros hermanos angolanos. Pero debemos decirles a los yankis que no se olviden de que nosotros no solo somos un país latinoamericano, sino que somos también un país latinoafricano, ripostó Fidel Castro desde la Plaza de la Revolución.

En el Primer Congreso se aprobaron las tesis, los estatutos y la plataforma programática del Partido Comunista de Cuba.

Igualmente resultaron adoptadas resoluciones sobre la política de formación, selección, ubicación, promoción y superación de los dirigentes,
las directivas para el desarrollo económico y social en el quinquenio 1976-1980, y sobre la Constitución y la Ley de tránsito constitucional.

Otras resoluciones fueron sobre la cuestión agraria y las relaciones con el campesinado, el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer, la formación de la niñez y la juventud, las apelaciones (a sanciones dentro del PCC) y sobre el entonces próximo XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

El foro partidista decidió celebrar el referéndum sobre la Constitución y proclamar la Constitución Socialista el 24 de febrero de 1976.

Otro de los acuerdos fundamentales lo constituyó la aprobación de su Comité Central, así como del Buró Político y Secretariado.

La dirección del Partido electa representaba una continuidad histórica entre el liderazgo que condujo la guerra de liberación contra la tiranía de
Fulgencio Batista, y los herederos del Partido Socialista Popular.

Cerca de medio siglo después el Octavo Congreso del PCC marcará la continuidad natural de la dirigencia revolucionaria.

Ese cónclave ocurrirá en las difíciles circunstancias impuestas al país antillano por el continuado y reforzado bloqueo de Estados Unidos, que data desde los días iniciales del proceso revolucionario cubano.

Será un congreso en medio del enfrentamiento a la COVID-19, cuyas secuelas internas y externas impactan en la economía cubana, que a la par transita por la reestructuración emanada de lo que aquí se conoce como Tarea Ordenamiento.

Ello implica unificación monetaria y cambiaria, cambios en las políticas de subsidios, salarios, precios y en la búsqueda del encadenamiento de los diversos sectores productivos.

Todo ello y más para fomentar el desarrollo de las fuerzas productivas y la consolidación del modelo socialista cubano con la mira puesta en el 2030.

Es sumamente retador el papel del Partido en las condiciones actuales, y tiene que fortalecer su labor en sentido general, remarcó por estos días el presidente Miguel Díaz-Canel. (Texto y foto: PL)



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