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Editorial
Acontecimientos históricos coincidentes en el mes de abril representan para los camagüeyanos y cubanos todos, una etapa del año para el emprendimiento de grandes empeños y proezas con una comprometida carga de soberanía y libertad.

Así transcurre esta fecha de 1869, en que un grupo de patriotas se reúnen en la casa de José María García, con Carlos  Manuel de Céspedes al frente y junto a él un emocionado y preclaro Ignacio Agramonte, ambos puestos de acuerdo para dejar diferencias a un lado, y a partir de la unidad fundar la nación cubana.

Más de una centuria después, otro cubano fiel -Ricardo Alarcón de Quesada, quien fuera presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular-, al repasar la historia afirmaba:

“En Guáimaro se dio, por primera vez, la expresión  más alta de lo que serían los principios fundamentales: pelear hasta el final por la independencia absoluta del país, y la igualdad entre los seres humanos.

Se hace firme la idea de la justicia social llevada realmente a la práctica con la abolición completa de la esclavitud y con el ejercicio de derechos civiles y políticos iguales  para todos los hombres, independientemente del color de su piel y de su origen social".

El 12 de  abril de 1869 se forma en Guáimaro el primer gobierno cubano, ocasión en que al juramentarse como su presidente, Carlos  Manuel de Céspedes asevera que "Cuba ha contraído en el acto de empeñar su lucha contra el opresor, el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda; en el acto de darse un gobierno democrático, el de ser republicano".

Se ratifica y rubrica allí la decisión de libertad o muerte, se vigoriza allí la simiente del actual ¡Patria o Muerte, Venceremos!, para mantener con vida y decoro esa dignidad que nos legaron los próceres, y que Fidel cimentó para siempre.

El Héroe Nacional cubano en crónica por el 10 de abril de 1889, cuenta que en Guáimaro “la elocuencia es arenga, y en el noble tumulto, una mujer de oratoria vibrante, Ana Betancourt,  anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana…”.

No caben dudas, Guáimaro preñó al mes de abril para que se  mantuviera en la historia cubana pariendo realidades en bien de la nación, y después de no pocos avatares, nace también un 10 de abril, el Partido Revolucionario Cubano para aunar voluntades, brazo y machete en pos de la libertad.

Es precisamente esa hidalguía nacida en un abril, que nos lleva a la victoria en Playa Girón, para propinar la primera gran derrota militar al imperialismo en América, y mantener la soberanía cubana durante todos estos años de enfrentamientos, aunque siempre alentados y unidos por la  fuerza moral de Martí y el antiimperialismo de Fidel.

¡Camagüeyanos!

El ejemplo del 10 de abril de 1869 mantiene a la inmensa  mayoría de un pueblo digno en radiante luminosidad, marca el sendero de la soberanía cubana actual, y preserva el insumiso principio y sentimiento de los cubanos -ya genético- ante la ferocidad del vecino imperio del norte.

Nos permite, además, celebrar en este mes por tercera ocasión la más importante cita de los comunistas y el pueblo, el Congreso del Partido, para más Revolución y Socialismo en Cuba.



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