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Por Elianis Cutiño López/ Radio Cadena Agramonte.

A la derecha, Juan Francisco López.A mi abuelo lo recuerdo grande, imponente y risueño. Esas tres palabras resumen gran parte de mis vivencias que, en los cortos nueve años que pude compartir con él, se me quedaron grabadas en la memoria.

La añoranza por aquel hombre, que miles de anécdotas familiares me dibujaron, me hizo rescatar innumerables fotos, y entre las que más abundan están las de su desempeño como militante del Partido Comunista de Cuba.

Allí lo descubrí con el rostro más feliz, y supe que era el que yo, desde mis juegos o sentada en su rodilla mientras manejaba, conocí mejor que nadie, tanto, que a casi 17 años de su partida física puedo cerrar los ojos y verlo marchar hacia su trabajo.

Tito, como conozco a Juan Francisco López, nació en los primeros años de la década del 40 del pasado siglo, y en cuanto pudo comenzó a vender limones en las terminales para ayudar a la familia. Cuando triunfó la Revolución e hicieron falta jóvenes para alfabetizar partió a las comunidades para enseñar a leer y a escribir.

Con trabajo y esfuerzo laboró para construir la infraestructura turística de su provincia  camagüeyana , y más tarde estuvo a cargo de una esmerada atención para los que garantizaban la zafra, pero siempre, siempre su mayor orgullo, como él mismo proclamaba, era ser militante partidista.

Él creció y se forjó con Cuba, regaló sus mejores esfuerzos para construirla, y segura estoy de que en cada paso estuvo también su mano.

También en ese espíritu enseñó a su familia: un hijo educado en el magisterio, y las otras dos responsables de tareas económicas fundamentales; una nieta periodista y los otros en formación, para consolidarse como hombres y mujeres de bien.

Hoy, en vísperas de un nuevo Congreso que tiene la ineludible misión de plantear y resolver duras interrogantes, es inevitable imaginarlo, quizás aún en esas funciones, porque el empeño de construir un país mejor, más que un trabajo, fue la vocación de su vida y la de todos los que como yo, educó en su ejemplo.

Juan Francisco López: segundo de derecha a izquierda.



Comentarios

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Tania Lopez Trista

Hoy ha sido uno de los peores días mi vida por disímiles razones, pero después de todo acabo de leer este trabajo y te doy las gracias mi amor por recordar así a mi papá.


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