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EDITORIAL
En la memoria histórica del pueblo cubano el 19 de abril marca, desde hace 60 años, un hito memorable: es el día de la victoria en Playa Girón.

Por muchas razones 1961 fue un año decisivo, pero indudablemente sobresale la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina, alcanzada en menos de 72 horas por el pueblo uniformado que enfrentó y venció a mercenarios financiados y preparados por organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Estados Unidos, con el apoyo del gobierno de turno en esa nación.

Fulminante pero contundente, la gesta que lideró el Comandante en Jefe Fidel Castro galvanizó la confianza en la capacidad de defender, ante todo, la independencia de la Patria; fortaleció la conciencia antiimperialista y consolidó el socialismo.

Pese al sonado fracaso del ataque frontal, la cadena de agresiones del gobierno estadounidense no ha cesado en todos estos años.

Desde el progresivo y sistemático recrudecimiento del bloqueo económico concebido para asfixiar a la Revolución cubana, el “vecino del norte” persiste en agredir, tanto directa como indirectamente, siendo infructuosos los intentos por socavar la soberanía de un país que nunca se doblegará. 

Como afirmara Fidel “jamás un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender; ni convicciones tan profundas por las cuales luchar”. Ese es el espíritu que inspira a millones de compatriotas en estos días y así lo corroboran las recientes sesiones del 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba que este 19 de abril concluye, guiando con sus acuerdos y resoluciones las prioridades en el próximo lustro.

Para remontar las complejidades de estos tiempos, signados por la persistencia de la COVID-19, los camagüeyanos estamos llamados a seguir avanzando en la implementación del modelo económico y social en beneficio del desarrollo colectivo; en la solución de las trabas que obstaculizan el logro de mejores resultados; y en obtener un funcionamiento armónico entre los distintos actores de la sociedad.

En este empeño corresponde a los agramontinos, en primerísimo lugar, incrementar de manera efectiva la producción de alimentos, con énfasis en la ganadería; fortalecer la empresa estatal socialista, atemperada a las facultades que otorga la Tarea Ordenamiento; ampliar el trabajo por cuenta propia; sustituir importaciones, generando a la vez nuevos rubros exportables; e impulsar la autonomía de los municipios, y por ende, el desarrollo local.

A la distancia de seis décadas, las batallas por preservar la independencia y el desarrollo no cesan. En las nuevas circunstancias, la epopeya de Girón inspira a materializar la multiplicidad de retos que nos convocan.

Como entonces, cada batalla tendrá de soldado un pueblo entero, dispuesto a sortear cualquier obstáculo, guiados por el Partido Comunista de Cuba. Prestos siempre, los milicianos de hoy seguimos en combate, indetenibles, demostrando que el año tiene muchos 19 de abril, día paradigmático de la victoria.



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