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Washington, 25 oct.- El silencio estadounidense contrasta hoy con el impacto de revelaciones de violaciones de derechos humanos cometidas durante la agresión a Iraq que aparecen en unos 400 mil documentos publicados por el sitio WikiLeaks.




Pese a adelantar acciones para disminuir el impacto, la Casa Blanca enfrenta reacciones adversas de gobiernos y de organizaciones de derechos humanos que esperan un pronunciamiento sobre las acusaciones.

Por ejemplo, desde Riad, Arabia Saudita, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) llamó a los norteamericanos a investigar la presunta actuación criminal de sus tropas que denunció el portal de internet WikiLeaks.

Un comunicado del CCG sostiene que Washington es responsable de los abusos y crímenes cometidos por sus tropas en Iraq.

Los textos revelados el viernes último que abarcan la etapa militar de 2004 a 2009 reflejan, entre otras acciones, el abuso de los civiles iraquíes por las fuerzas de seguridad locales asesoradas por efectivos estadounidenses.

Los materiales dan cuenta que los efectivos del Pentágono no hicieron nada por evitar practicas de torturas y abusos contra civiles ejecutados por las unidades iraquíes.

No obstante la ministra iraquí para Derechos Humanos, Wiydan Michael, criticó a Wikileaks, con el alegato de que los documentos son falsos.

Al respecto, medios estadounidenses reflejan declaraciones del viceprimer ministro británico, Nick Clegg, quien sostiene que lo difundido en el sitio es extraordinariamente serio y que la gente merece escuchar explicaciones.

En respuesta a las filtraciones del sitio sólo se escucharon declaraciones de la secretaria norteamericano de Estado, Hillary Clinton, y altos funcionarios de gobiernos occidentales preocupados, porque la filtración puede poner en peligro la vida de los soldados y de los civiles de Estados Unidos y de sus aliados. (PL).

 



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