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Camagüey, 7 may.- Casi 60 años han transcurrido desde la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), y aunque los retos que enfrentan hoy los hombres y mujeres del campo son de los más complejos de las últimas décadas, es imposible dejar de reconocer el sudor y las madrugadas que se esconden detrás de lo que llega a las mesas camagüeyanas.

Este viernes, la  Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Eduardo Chibás, del sureño municipio de Vertientes, acogió la celebración a los que más se destacan de toda la geografía agramontina, con la entrega de la distinción Antero Regalado y los sellos José Ramírez Cruz y Aniversario 60 de la constitución de la ANAP, además de la medalla Romárico Cordero, la más importante condecoración que reciben en Cuba los agricultores pequeños.

En la jornada también fueron entregadas tres Banderas de Honor Niceto Pérez García y la categoría de Vanguardia Nacional a igual número de cooperativas vertientinas con indicadores positivos, como la propia anfitriona del evento, que al decir de su presidente Raúl Rodríguez Moreno, durante 10 años se mantiene cumpliendo con los compromisos estatales.

Si bien los cooperativistas de la CPA Eduardo Chibás entregan las cantidades pactadas de leche, carne y cultivos varios, la hazaña está en la estabilidad de su producción cañera, que los convierte en una especie de oasis en medio del desierto que representa la zafra en el territorio en los últimos años.

¿El secreto de la garantía de más de 21 mil 500 toneladas en este calendario, cuando objetivamente enfrentan las mismas carencias que el resto de los productores del país?

El presidente, Raúl Rodríguez Moreno, asegura que allí se cumple estrictamente con las ocho horas de trabajo establecidas, con ciencia, disciplina y mucho esfuerzo. También resalta el respeto de la dirección al campesino y la participación directa de ellos en la toma de las decisiones más sensibles.

Realmente aún no es suficiente, pero en esa lucha diaria están enfrascados los anapistas camagüeyanos, que con la pericia de los años frente al surco y el ganado, se vuelven verdaderos magos para sortear escaseses e incomprensiones.

El mes de mayo carga gran simbolismo para los productores, pues en 1959 se aprobó la Ley de Reforma Agraria y dos años después se constituyó la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, una organización de la que se demanda mayor protagonismo en la guía y estímulo a los principales encargados de procurar el alimento para los cubanos. (Texto y Fotos: Elianis Cutiño López/ Radio Cadena Agramonte)



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