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Camagüey, 23 may.- Internacionalismo, solidaridad y humanismo ha sido la receta de Cuba por mucho tiempo para romper los muros, para mostrar la verdad, para cambiar las falsas imágenes que llegan al mundo de lo que somos y para salvar con cada gesto de amor a quien lo necesite.

A 58 años de la primera misión médica cubana en Argelia conversamos con Dunia Moros Rivas, especialista en Medicina General Integral, Máster en Enfermedades Infecciosas y una mujer camagüeyana que ha dedicado una buena parte de su carrera profesional a servir al mundo, tras convertirse en el año 2003 en una de las primeras doctoras cubanas en llegar a Venezuela.

“Estaba iniciando el proyecto liderado por Chávez, nos tocó estar allí en momentos difíciles, estuvimos cuando se dio el referendo revocatorio y al principio había quienes no querían atenderse con nosotros porque nos decían que éramos militares disfrazados de médicos y los que no eran chavistas no querían a los médicos cubanos”.

“Poco a poco fuimos mostrando nuestra labor y ellos lo fueron entendiendo. Llegamos allí a implementar un nuevo sistema de salud, sin imponer lo nuestro, abriendo caminos puerta a puerta en cada una de las casas donde nos recibieron”.

Los retos fueron aumentando y Dunia, como otros, estuvo a la altura de lo que se esperaba de ellos.

“En 2012 pasamos de ser solo médicos a ser también profesores, el Comandante en Jefe Fidel Castro nos dio esa tarea y formamos a muchos médicos, algunos de nosotros nunca habían sido docentes, pero se nos pidió ya estando allá y lo logramos”.

“Regresamos con la satisfacción de haber formado los primeros médicos, y al final muchos nos decían que si nosotros éramos los militares de Fidel, pues ellos querían militares así en Venezuela”.

Brasil fue sitio de una experiencia con dificultades añadidas como el idioma portugués que tuvieron que aprender muy rápido y el final inesperado.

“En Brasil teníamos pacientes que nos decían: es la primera vez que veo un médico, es la primera vez que un médico me toca. Poco a poco aprendieron a sentarse al lado de nosotros y no con un buró de por medio”.

“Les llamaba mucho la atención que con ríos crecidos y todo no dejábamos de ir a trabajar. Muchas veces iban a nuestras casas cuando tenían un problema y allí los atendíamos”.

Esta doctora camagüeyana sabía a lo que debía enfrentarse en esos parajes, pero la guiaba un compromiso, el amor por su profesión y a la Patria.

“Yo soy del campo, mi mamá trabajaba en la agricultura y si yo no hubiera nacido en Cuba no habría podido ser médico. Para Brasil me llevé a mi familia y regresé cuando Bolsonaro impidió que continuáramos porque no me quedo en ningún otro lugar que no sea Cuba”

Actualmente, la brigada cubana Henry Reeve cuenta con el agradecimiento internacional, 98 médicos camagüeyanos colaboran en varias naciones, con predominio en Angola y Qatar frente al impacto de la COVID-19 y otros 40 están ahora mismo en Argelia, primera tierra en recibir a los internacionalistas de la medicina cubana hace hoy 58 años.

Intensivistas, licenciados en enfermería, anestesiólogos, clínicos, epidemiólogos y Médicos Generales Integrales salen constantemente a salvar vidas, conscientes de lo que aportan a su país y al mundo.

Como a Dunia, a cada uno lo acompaña en la mochila, el compromiso con Cuba y con la humanidad y esos principios rectores de solidaridad e internacionalismo que distinguen a nuestros profesionales, los mismos por los que han conquistado el respeto y el amor donde quiera que han llegado y llegan con su continua disposición de hacer el bien y de salvar. (Texto y fotos: Dania Díaz Socarrás/Radio Cadena Agramonte)



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