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La Habana, 27 may.- El avance de los candidatos vacunales de Cuba contra la COVID-19 son la esperanza de esta nación caribeña con vistas a enfrentar la pandemia; pero también significan una luz para otros pueblos necesitados.

El ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, resaltó recientemente que de las cinco propuestas antiCOVID-19 de este país -Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus; así como Mambisa y Abdala-, dos de ellas están en fase III de ensayo clínico, y las demás en etapas previas.

Los resultados alcanzados hasta la fecha son muy alentadores y teniendo en cuenta los positivos efectos estimamos que al cierre de agosto el 70 por ciento de la población cubana esté vacunada, subrayó el titular.

El doctor José Ángel Portal reafirmó además que, una vez concluidas las evaluaciones correspondientes, se dispondrá de mayor cantidad de vacunas, las cuales no solo beneficiarán a Cuba sino también a otros países, aseguró.

Varios medios internacionales han resaltado que la mayor de las Antillas, bloqueada económica, comercial y financieramente por los Estados Unidos hace casi 60 años, podría convertirse en el primer país de América Latina y el Caribe en contar con una vacuna propia contra la COVID-19.

La mayoría de esos medios han citado especialistas nacionales e internacionales que destacan la fortaleza de la industria biotecnológica y farmacéutica cubana; así como las décadas de experiencia de los científicos de este país en el desarrollo de vacunas y la preparación de su personal sanitario.

Este miércoles, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también reconoció los esfuerzos de Cuba en el desarrollo de candidatos vacunales antiCOVID-19 propios y su importancia para la región.

Durante una conferencia de prensa virtual, el doctor Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, indicó a Prensa Latina que el desarrollo de propuestas vacunales propias en la región permite disminuir la vulnerabilidad de sus países frente a la pandemia.

Recientemente, la directora de la OPS, Carissa Etienne, se refirió a la escasez de suministros médicos esenciales contra la COVID-19 como un síntoma de la dependencia excesiva de América Latina y el Caribe de las importaciones.

Ampliar la capacidad para fabricar suministros médicos estratégicos, especialmente vacunas, es una necesidad, tanto para nuestra población como por una cuestión de seguridad de salud, afirmó la doctora Etienne.

Destacó que existen las potencialidades para ampliar la producción, con instituciones académicas y de investigación sólidas, capacidad de manufactura y sistemas reguladores, así como un mecanismo eficaz de adquisición.

En ese sentido, resaltó que Argentina, Brasil, Cuba y México cuentan con instalaciones de fabricación de vacunas bien establecidas, algunas de las cuales se están actualizando para producir propuestas antiCOVID-19.

Por otro lado, personalidades, instituciones y organizaciones internacionales denuncian la escasez de dosis de vacunas, así como la inmunización de unos pocos frente a la gran mayoría, precisamente lo más vulnerables.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que la actual crisis de las vacunas constituye una escandalosa desigualdad, pues más del 75 por ciento de todas las dosis se han administrado en solo 10 países.

De esta forma, un pequeño grupo de naciones, que fabrican y compran la mayoría de las vacunas del orbe, controlan el destino del resto de la población mundial, lamentó.

El doctor Tedros reiteró que ningún país debería creerse fuera de peligro, sin importar su tasa de vacunación, pues este virus cambia constantemente y en el futuro podría volver ineficaces las herramientas para su control; lo cual nos llevaría de regreso al punto de partida.

De acuerdo con varios especialistas, aún muchas personas no han comprendido que la pandemia no terminará hasta lograr el control de la transmisión en todos los países. (Texto y foto: PL)



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