logo

Frente a la COVID-19: el gesto altruista de los profesionales de la salud (+ Foto y Audio)


Camagüey, 3 jun.- En una maleta guarda las pertenencias personales que utilizará los próximos 15 días, se despide de su familia, el desafío que le espera es difícil, el miedo y la incertidumbre propias de experimentar una situación nueva la abordan, pero está convencida de la importancia que tiene su misión.

Susana Sotolongo Suárez, estudiante de segundo año de Enfermería, dio su disposición para colaborar en el centro de aislamiento que abrió la Universidad de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” a finales de febrero, cuando la situación epidemiológica del territorio agramontino se complejizó.

“Fui una de las que inauguró ese centro de aislamiento, estuve allá como enfermera. Era una experiencia nueva, pues aquí nunca se había realizado. La primera noche fue la más complicada, con el miedo, por supuesto de contagiarnos con esta enfermedad”.

Antonio Bermúdez Almaguer, es cabeza de familia y profesor de la institución educativa; él, motivado por el deseo de ayudar a quienes lo necesitan, respondió como médico y se incorporó al grupo esa primera semana.

“Fue una experiencia inolvidable, estar de frente por primera vez a la COVID-19. Ver a las personas llegar asintomáticas y en unos días empezar a presentar los síntomas. Estuve junto a un grupo de estudiantes maravillosos, con un equipo de profesionales muy buenos, consagrados y dedicados a su trabajo”.

Son muchas las experiencias que viven quienes trabajan como voluntarios en la temida Zona Roja, ellos saben que en cada situación deben dar lo mejor de sí mismos para el bienestar de los ingresados, pero no todas las personas reconocen y entienden el sacrificio que esto conlleva.

“Esos primeros días que nosotros estuvimos allí había mucho contagio. Había veces que las comidas se congelaban porque no teníamos tiempo para comer, comíamos después a deshoras.

Había mucho movimiento, así que el descanso se hacía sobre la marcha. Nosotros alternábamos: un médico hacía 24 horas y yo hacía las próximas. Pero esas que me tocaban descansar, muchas veces no lo hacía, pues había tanto trabajo, que a veces yo me vestía también y me iba a ayudar”.

Cada vez que se entraba y salía de la Zona Roja había que bañarse, cambiarse completo de ropa, y eso fue un sacrificio tanto de la institución como de nosotros, pues esa ropa había que lavarla diario”.

Después de concluida la labor y que llegaran los resultados negativos de las muestras de PCR de todo el grupo, al fin era momento de regresar a casa, donde sus familias los esperaban orgullosos.

“Cuando llegamos a la casa todos nuestros familiares estaban contentos con nosotros, eramos sus héroes y tuvimos la suerte que ninguno resultaramos positivos al nuevo coronavirus”, agregó Sotolongo Suárez.

Vivencias similares a las de Susana y el profesor Antonio hay muchas en la Universidad Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” de Camagüey, son las historias de esos héroes que se visten, no con ropas ajustadas y capas en la espalda, sino con trajes y máscaras de protección contra un peligroso virus, que impiden reconocer sus rostros de valientes. (Texto y fotos: Mónika de los Angeles Escobedo Artola/Radio Cadena Agramonte)



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *