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Por Dayessi García Sosa/Radio Cadena Agramonte.
A Cesar Daniel le avisó su papá acerca del concurso; su papá -quien además de participar en la crianza del pequeño- le enseña el fascinante mundo de la naturaleza.

Cesar Daniel López Cabrera tiene el privilegio de contar con una familia que lo educa a través del amor al medioambiente y la paciencia para tratar a los animales y las plantas.

Este niño de diez años tiene la confianza y seguridad suficientes para perseguir su sueño.

 "Mi papá me dijo que había un concurso de dibujos en el Centro de Investigaciones del Medioambiente de Camagüey (CIMAC) y me emocioné para hacerlo porque me gustaría salvar al planeta de la contaminación y amarlo", cuenta con voz tímida, pero segura.

En la escuela primaria José de la Luz y Caballero, en la capital agramontina, César cursa el quinto grado y por estos días aprovecha el tiempo que debe permanecer en casa para dar riendas sueltas a su imaginación.

"En el primer dibujo hice una mano sacando al planeta Tierra de la contaminación, y en el segundo hice un faro iluminando que dice Yo amo al planeta. Utilicé dos hojas y una caja de colores", asegura inspirado y ávido por conocer las próximas preguntas.

"Mi papá me enseña a cuidar al medioambiente -dice orgulloso-  y a que cada vez hay que sembrar más árboles. En la asignatura de Ciencias Naturales también me hablan de ese tema. Además, en casa de mis abuelos tengo una gata que se llama Misu, una yegua, dos perros y varios  conejos, y cuando voy allá ayudo a regar las plantas y a sembrar las semillas", apuntó.

El planeta es mi hogar es el nombre del concurso que convocó el CIMAC y le permitió a este infante brindar una lección de vida al demostrar cuánto se puede hacer cuando se trata de amar y defender a nuestra "casa grande". (Fotos: de la autora)



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