logo

Camagüey, 10 jul.- En medio de la actual crisis sanitaria, un equipo de profesionales del Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech, de esta ciudad, efectuó una intervención quirúrgica para separar un riñón en herradura, malformación congénita infrecuente que se define por la fusión de los dos órganos en esa forma.

El paciente de 46 años de edad presentaba también una litiasis coraliforme de más de dos centímetros en la pelvis renal --una de las estructuras dentro del riñón--, que le producía hidronefrosis, considerada un estado patológico en el cual esa unidad renal se dilata por una causa obstructiva y se compromete su funcionalidad, explicó a la ACN Lorenzo De Zayas Pelegrín, jefe del servicio de Urología en la institución hospitalaria.

Además, clínicamente el paciente se sentía muy mal pues sufría de dolores a repetición y estaba predispuesto a que de manera secundaria llegara a infectarse esa hidronefrosis y le provocara un cuadro séptico, subrayó el galeno.

Hasta la fecha no existen antecedentes de ese tipo de cirugía, sobre todo por la planificación quirúrgica luego de la valoración inicial del caso hace dos meses, el abordaje y el manejo vascular realizados, aunque cerca de dos años atrás fue desarrollada de urgencia una intervención similar a una joven con un cuadro de un riñón infectado y fue diagnosticada en el quirófano, precisó.

A nivel mundial lo establecido para el tratamiento de la litiasis en el riñón en herradura es la cirugía mínimamente invasiva, percutánea o laparoscópica, de existir criterio para uno u otro tipo, sin embargo, aquí no contamos con los equipos médicos y el personal especializado para practicarla, por lo cual optamos por el método convencional, refirió.

Ese último proceder no está en desuso, pero es mucho más bondadosa la primera modalidad mencionada, acotó y detalló que el equipo laboró alrededor de cuatro horas y media en el salón, de conjunto con el grupo de Anestesiología y el personal de Enfermería.

El riñón en herradura constituye una anomalía de fusión mediante la cual se unen ambos órganos por el polo inferior y, como el nombre lo indica, forman una herradura, resultado de un giro anómalo que experimentan durante la etapa embrionaria y tienen una malrotación renal bilateral para poderse unir por ambos extremos.

A su vez, está asociada a otras alteraciones anatómicas, fundamentalmente a estenosis de la unión del uréter y de la pelvis renal, o a una malrotación renal bilateral, esta última es la que presentaba el paciente, quien puede sufrir otra vez a largo plazo una formación de litiasis o está predispuesto a padecer infecciones, refirió el especialista de primer grado en Urología.

Luego de siete días de operado, egresó del centro hospitalario al sostener la recuperación total de sus funciones vitales, alimentarse espontáneamente, realizar bien sus necesidades fisiológicas, no presentar dolor y la herida no mostrar signos de infección, apuntó.

Inicialmente fue trasladado a la sala de terapia intensiva para su manejo postoperatorio inmediato y, una vez que evolucionó favorablemente, pasó a las 48 horas para el servicio de Urología, donde culminó su recuperación.

Por un periodo de un año como mínimo será chequeado mensualmente por los especialistas del Manuel Ascunce Domenech mediante exámenes de orina y de la función renal, y ultrasonido, y tras ese lapso de tiempo recibirá el alta médica con seguimiento, si evoluciona bien y no presenta trastornos de la función ni de la estructura del riñón, como secuela de la intervención quirúrgica.

Como parte de los protocolos establecidos por la contingencia epidémica, al paciente se le aplicó antes de someterse a la cirugía la prueba de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) y test rápido de antígeno, todos con resultado negativo al nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. (ACN) (Foto: Archivo)



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *