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La Habana, 11 jul.- Las familias están en el centro de la pandemia de COVID-19 en Cuba, según reflejan estudios dados a conocer a propósito de celebrarse hoy el Día mundial de la población.

De acuerdo con investigaciones del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana, el 38 por ciento de los dos mil 92 casos positivos al SARS-CoV-2 acumulados en el país hasta el 1ro de junio de 2020 estaban asociados a redes familiares.

Este comportamiento predominaba entonces en la región occidental, y en particular en La Habana, pero al actualizar los cálculos hasta el 23 de enero de 2021 no solo se observó un aumento de las personas enfermas vinculadas a lazos filiales, sino que la tendencia se extendió a todo el territorio nacional.

El equipo del Cedem, encabezado por la doctora Matilde Molina, considera que esos valores deben multiplicarse actualmente, teniendo en cuenta las altas tasas de incidencia, reseña un comunicado del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el país, en ocasión de la fecha.

Para los investigadores, el tipo de familia, su tamaño y composición por edades, las condiciones socioeconómicas y las higiénico-ambientales de la vivienda, entre otros elementos, son esenciales en cualquier estudio de las redes de transmisión de la enfermedad.

Asimismo, los comportamientos protectores del núcleo filial, la percepción del riesgo de sus integrantes y las relaciones entre generaciones, son otros aspectos que pueden aportar claves para diseñar las mejores estrategias de contención de la pandemia, señalan los expertos.

Variables como la movilidad igualmente están bajo análisis, pues los estudios del Cedem mostraban que hasta la primera mitad de julio de 2020, el 86,66 por ciento de los cubanos emigrados (919 mil 68) estaban en países con tasas de incidencia por encima de 100 contagiados por cada 100 mil habitantes.

También indagan por el impacto de la COVID-19 en la natalidad, a partir de datos preliminares de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, los cuales sugieren que el país experimentó una disminución de entre 8,0 y 9,0 por ciento en los nacimientos, desde diciembre de 2020 a enero-febrero de 2021, en comparación con el período precedente.

Aunque los especialistas consideran que la información es insuficiente todavía para atribuir ese comportamiento al impacto de la COVID-19 en las decisiones reproductivas de la población, es una arista importante a investigar, particularmente en el escenario demográfico cubano.

No obstante, destacan el sostenimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva en el país durante la pandemia, tema al cual está dedicado el Día mundial de la población este año. (Texto y foto: PL)

 



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