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¿Cuáles son las verdaderas intenciones tras el llamado a la intervención humanitaria en Cuba? (+ Audio)



Por Juan Mendoza Medina/Radio Cadena Agramonte.

Bajo la etiqueta en las redes sociales de #SOSCuba, más que mostrar inconformidades con respecto a elementos de la realidad cubana, enemigos de la Revolución apuestan por una intervención militar en la Isla, acción que supone el uso extremo de la fuerza y la violencia.

Basado en lo que establece el Derecho Internacional, Alfredo Soler del Sol, profesor de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, esclarece la significación de tal pretensión, que busca bajo supuestas buenas intenciones, justificar una ilegítima intervención armada en Cuba, como han hecho gobiernos imperialistas en naciones, fundamentalmente de África y América Latina.

“Todo se centra en que los Estados y la comunidad internacional tienen derecho a intervenir de manera unilateral, bajo el principio de la solidaridad, en el territorio de otro Estado que se considera haya violado de manera permanente los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

“Ello no se reconoce de forma explícita en la Carta de las Naciones Unidas, y su aplicación conllevaría a vulnerar los derechos de los Estados contenidos en ese propio documento, pues implicaría la violación de principios como la coexistencia pacífica, la integridad territorial y la soberanía”.

Soler del Sol, presidente del capítulo provincial de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, agrega que en la mayoría de los casos los gobiernos extranjeros en determinados países en conflicto lo que han hecho es crear un caos o crisis para justificar una intervención de tipo armada con el fin de derrocar muchas veces a gobiernos democráticos y legítimamente establecidos.

El investigador, reconocido recientemente como uno de los tres mejores juristas del país por su trabajo en el último año, considera que en el caso de Cuba los elementos más reaccionarios radicados en Estados Unidos y apoyados por esa administración, pretenden crear desestabilización,  violencia y hasta una guerra civil que respalden una intervención armada, a partir de las carencias económicas y la situación generada por la COVID-19, para supuestamente beneficiar a un pueblo que consideran agredido y maltratado.

En la tarde del domingo había provocadores violentos que cometieron hechos vandálicos, que alteraron el orden, que llamaron a una intervención extranjera, que aseguraron que la Revolución se caía. Ese anhelo nunca lo van a disfrutar, el pueblo respondió: defendió su Revolución. Nosotros tenemos un compromiso con proteger la tranquilidad y la seguridad ciudadana, la paz tan necesaria para podernos centrar en el enfrentamiento efectivo ante la pandemia y para poder avanzar en nuestros planes de desarrollo económico y social. (Palabras del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en comparecencia radiotelevisiva el 12 de julio de 2021)

“Algo muy diferente es la ayuda humanitaria sustentada en el principio de cooperación internacional, lo cual se ha evidenciado en la actual pandemia que ha generado colaboración entre los países.

“En ese sentido, Cuba ha prestado ayuda en varias regiones con personal médico, y a su vez se ha recibido el apoyo de los Estados, organismos, organizaciones internacionales, no gubernamentales y ciudadanos extranjeros que tienen la buena voluntad de enfrentar la crisis sanitaria.

“No se debe confundir -aclara este profesional merecedor del Premio al Jurista Joven, en ocasión del Día del Trabajador Jurídico en Cuba- la ayuda humanitaria que se sustenta en el respeto a la soberanía de los Estados y la cooperación internacional, con la intervención humanitaria, que se pretende utilizar para justificar la intervención extranjera, y es violatoria de la soberanía y la integridad nacional”. 

Cuba siempre defenderá la paz y la tranquilidad ciudadana, premisas totalmente opuestas a los objetivos de la pretendida intervención humanitaria por los enemigos de la Revolución, que aprovechando las actuales dificultades económicas y sanitarias apuestan por la violencia y el militarismo. (Foto: del autor)



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