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Tokio, 17 jul.- Conseguir ahora su segunda medalla de oro olímpica y ser el abanderado de la delegación en París 2024 son los dos grandes sueños con los que el boxeador cubano Julio Cesar la Cruz llega a los Juegos de Tokio 2020.

Aunque su más cercano despertar en la capital japonesa es al ciento por ciento el de convertirse en bicampeón bajo los cinco aros, lo cierto es que también piensa en serio en ser abanderado mixto en la cita multideportiva parisina.

En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, no dudó para expresar que disfrutaría portar dentro de cuatro años la bandera junto a la judoca Idalis Ortiz, a quien le gustaría haber visto ahora junto al luchador Mijaín López, sin dejar de reconocer la buena dupla actual de Mijaín con la discóbola Yaimé Pérez.

La condición de doble titular en estos momentos tiene un especial sabor para el púgil camagüeyano, ya que hace cuatro años subió a lo más alto del podio en los 81 kilogramos (kg) y ahora espera hacerlo en los 90 kg, aseguró durante la escala en París con rumbo a Tokio.

Eso tiene un sabor especial para quien se convirtió en el mejor boxeador de los 81 y ahora pudiera comenzar el camino hacia la misma meta en una división superior, la cual ha favorecido su carrera de 25 años boxeando y próximo a cumplir 32 de vida.

Comentó que el cambio de categoría le alargó su presencia sobre los cuadriláteros; explicó que en los 81 kg pasaba mucho trabajo para mantener el peso, lo que le exigía mucha dedicación y sacrificio, no solo en la preparación, sino también en las competencias.

Ahora he adaptado mi estilo de pelea, dijo, y reconoció que en su nueva división los boxeadores tienen más pegada.

Recordó que el boxeo es dar y que no te den, y aseguró que con la ayuda del colectivo técnico ha sabido pulir su estilo, sin olvidarlo, pues lo cierto es que con él ha ganado.

Ya no bajo tanto la guardia en algunos momentos del combate, aunque no olvido la estrategia para provocar el contrario y poder hacer su pelea, argumentó.

También se refirió a que la COVID-19 lo favoreció dos veces, ya que primero pudo asistir al preolímpico, pospuesto por la pandemia, pues unos días antes padeció de varicela, por lo que estuvo a punto de no poder ir a buscar su plaza.

La Cruz señaló que le dio más tiempo para poder adaptarse a los 91 kg, con mucho sacrificio y dedicación, armas con las que está en forma para poder defender y obtener la corona.

"En la división que esté, me preparo para la victoria, como me enseñó nuestro maestro, Alcides Sagarra. Para ser campeón hay que ser invicto, cada combate vale, porque si pierdes un combate, no puede lograr el oro, en eso me enfoco y las cosas han caminado bien con el final en Tokio", manifestó.

Sobre el equipo, expresó que todos están en forma para conseguir siete medallas de cualquier color, aunque respetó el criterio de los especialistas, que dan como favoritos a Andy Cruz (63 kg) y a él.

El llamado buque insignia del deporte cubano está listo para dar el esperado alegrón que tanto desea el pueblo del boxeo, al igual que el resto de la delegación, con el lema de "Hagámoslo por Cuba". (ACN) (Foto: ACN/ Archivo)



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