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Tokio, 3 ago.- La canoa biplaza (C-2) a mil metros de Serguei Torres y Fernando Dayán Jorge se vistió hoy de largo y dorado, en la final A del torneo de canotaje de velocidad de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, luego de entrar primeros en la pista del Canal Sea Forest, en la capital japonesa.

La alegría de los cubanos presentes en la instalación fue desbordante, por muchas razones: fue la primera presea de Cuba en esta modalidad bajo los cinco aros y la cuarta del piragüismo en la historia de su participacióm olímpica, además del tercer título de la delegación que asiste a esta cita multideportiva.

 

¡De infarto la competencia que se gastaron Fernando Dayán Jorge y Serguey Torres en el C-2 a 1000 metros! Otro oro espectacular para #Cuba en #OlimpiadasTokio2020. Felicidades, muchachos, anoche tuvieron a millones de cubanos remando con ustedes. #HagamosloPorCuba #PonleCorazón pic.twitter.com/muKnFoaBHx

— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) August 3, 2021

 

El binomio es una importante y ganadora mezcla de experiencia y juventud, guiada por el espirituano Serguei, quien con 32 años de edad cumplió su añejo sueño, ahora compartido con el cienfueguero Fernando, de 22, de despertar con el cielo dorado.

Y no pude ser de otra manera y expresa a la prensa y jefatura de la delegación de Cuba: “estoy soñando”, y a continuación Fernando agregó: “lo dije y nadie me creyó”.

Seguidamente coincidieron en que la medalla se la dedicaban a sus familias, al pueblo, "a quienes creyeron en nosotros y porque no, a los que no creyeron".

Desde la tribuna de prensa observamos el trayecto de las canoas en la lucha, y observamos que arrancaron en cuarto lugar, pero a partir del primer tramo, los 250 metros, comenzaron a alcanzar y superar a sus rivales, en especial los chinos, quienes finalmente fueron desplazados al segundo puesto.

La dupla cubana registró tiempo de 3:24.995 minutos –récord para citas olímpicas-, seguidos por los asiáticos (3:25.198) y los alemanes (3:25.615), en ese orden.

Sin dudas, merecido resultado para los finalistas de Río de Janeiro 2016 –sexto peldaño-, y multimedallistas en copas y campeonatos mundiales.

Sobre la estrategia trazada explicó Serguei: “hacer nuestra regata. Sabíamos que tenemos una buena segunda mitad y podíamos ganar. Buscamos mantenernos en el grupo y atacar en el momento preciso. Estábamos bien entrenados y estábamos claros que el que mejor remara en los últimos metros iba a ganar. Y esos fuimos nosotros”.

También tuvieron palabras de elogios y agradecimiento para quienes los antecedieron en el C-2. “debemos estar orgullosos de nuestra historia. No podríamos estar parados aquí si no hubieran existido ellos. Me siento feliz de esta medalla de oro, porque sé que ellos también lucharon por conseguirla”.

A ellos también le dedicaron el título: en Sydney 2000 los subcampeones fueron los cubanos Ledi Frank Balceiro (C-1 a 1000 m) y la dupla de Ibrahin Rojas y Leobaldo Pereira (C-2 a 1000 m), y en Atenas 2004 repitieron Balceiro y Rojas (C2 a 500).

Sobre su compañero Fernando Dayán señaló: “Serguey es todo para mí. Nunca he perdido la cabeza por muy dura que sea la competencia y siempre he confiado en él. Durante todos estos años de sacrificio ha sido mi bastón y creo que yo el de él. Un día le dije que se iba a retirar como campeón olímpico y estoy orgullosísimo de haber cumplido mi palabra”.

Serguei –cuatro Juegos Olímpicos-  recuerda en voz alta: “quienes conocen bien mi carrera saben que he tenido tropiezos, y lo principal es levantarse, rodearse de personas en las que puedas confiar, como Fernando”.

Ya en la Villa Olímpica dice Serguei: cuando lleguemos a la villa celebraremos de maneras distintas, porque Fernando aún debe competir en el C-1 a mil metros.

En lo personal adelantó que hoy dormirá con la medalla, que la colgará en lo alto, junto a la luz, para poderla verla todos los días. (ACN) (Foto: Jit)



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