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La Habana, 18 ago.- Desde hace unas semanas a decenas de universitarios, profesores jóvenes y profesionales de varios sectores se les ve arrojar luz sobre los lugares más insospechados de la sociedad cubana. Andan de casa en casa escudriñando los principales problemas de las comunidades, conociendo las interioridades más complejas de las familias.

Ya son más de tres mil 400 los protagonistas de esta nueva misión, quienes se han integrado a las Brigadas Juveniles de Trabajo Social (BJTS), una iniciativa de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) que busca ayudar a transformar los barrios, tras identificar y conocer las preocupaciones e inquietudes de los vecinos.

Para indagar sobre el quehacer de las BJTS e intercambiar con sus miembros, este martes el Buró Nacional de la UJC llegó a varias comunidades de La Habana donde laboran los muchachos.

Precisamente, Aylín Álvarez García, primera secretaria del Comité Nacional de la organización, departió con jóvenes en los barrios El Fanguito (Plaza de la Revolución) y Los Pocitos-Palmar (Marianao).

Estudiantes de la Universidad de La Habana, de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona y de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), contaron cómo al principio “los vecinos tenían sus reservas, pues éramos extraños para ellos”, pero con el paso de los días comprobaron que su interés es contribuir a su desarrollo y bienestar.

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Este martes el Buró Nacional de la UJC visitó varias comunidades de La Habana donde laboran los muchachos. Precisamente, en los barrios El Fanguito (Plaza de la Revolución) y Los Pocitos-Palmar (Marianao) , Aylín Álvarez García, primera secretaria del Comité Nacional de la organización, departió con jóvenes.

Entre los problemas que han encontrado, “muchos que datan de años”, como refirieron los brigadistas, resaltan la
escasez de agua y gas, ayuda social a personas que no existen, dificultades constructivas de las viviendas, falta de proyectos socioculturales, no siempre se entregan subsidios a quienes verdaderamente lo necesitan, insensibilidad de autoridades y trabas que impiden lograr soluciones a determinadas situaciones.

Según los estudiantes, ya se trabaja para revertir estas dificultades y se piensa en cómo los proyectos sociales y culturales de las facultades ayuden a cambiar el entorno, pero su labor no puede ser solo diagnosticar los problemas. “Es necesario que las autoridades gubernamentales den respuestas, expliquen y se ordenen los mecanismos que existen para entre todos ayudar”, como dijo uno de los jóvenes de la Cujae.

“Resulta vital esta caracterización que hoy ustedes están haciendo, y también el vínculo que se establece entre los jóvenes y los barrios, que ayudan a las personas con vulnerabilidades en el mejoramiento de su calidad de vida”, le dijo la Primera Secretaria de la UJC, quien recordó que el fin no es intervenir en las comunidades, sino ayudar en lo que la población necesite, desde su propia participación.

Añadió que todo puede escasear menos la fe y la voluntad de hacer por los otros. “La nueva misión que les hemos dado como organización —en nombre de la Revolución y con las ideas que Fidel defendió sobre  trabajo social en nuestra Patria— exige una gran dosis de humanismo y responsabilidad para crear una sociedad absolutamente justa”. (Texto y fotos: Juventud Rebelde)



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