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Camagüey, 26 ago.- Leonardo Española Martínez anda de lado a lado en su bicicleta, tras la pista del pan, la leche o la carne que puedan necesitar sus vecinos que se encuentran aislados en la zona del Consejo Popular Ignacio Agramonte, del municipio de Florida, donde hoy está abierto un evento de transmisión comunitaria del SARS-CoV-2.

Él, que solía trabajar por cuenta propia, ahora se dedica a la imprescindible tarea de acercar los alimentos a los hogares de aquellos que están positivos o son sospechosos de padecer  la COVID-19.

“Todo tipo de labor que necesite esta cuadra la hago yo, ya sea ir a la bodega a buscar cualquier mandado, a la panadería, a los establecimientos particulares a comprar carne. También me encargo de avisarles lo que estén vendiendo por ahí, por si lo necesitan y no se enteran, porque están aislados.

“Ellos se sienten satisfechos, agradecidos, y tienen así sus alimentos; y yo personalmente, después de cada mensajería me lavo las manos con agua, jabón y cloro, siempre tengo puesto el nasobuco, porque de esa forma me cuido y cuido a los demás”.

Este hombre sabe qué significa la angustia de saberse positivo, pues parte de su familia estuvo contagiada con el virus y por ello se alegra de comprobar que, a diario, en su propia zona la atención médica no ha fallado.

“Yo veo cómo se hace aquí la pesquisa todos los días, y cómo los médicos van a las casa de los positivos, y de los que tienen síntomas. El alza de los casos aquí en Florida se debe al descontrol, tanto de la población, que es indisciplinada, como de las autoridades, a las que a veces les fallan los métodos y estilos de trabajo”.

Es en los momentos de mayor necesidad, cuando los seres humanos revelan su verdadero ser, y por lo menos los vecinos de Leonardo Española Martínez pueden agradecer por tenerlo disponible.

Ojalá en otros sitios funcionara la mensajería, esa es la única vía para que las personas no salgan de casa. Ojalá que el ejemplo de este barrio floridano fuera la generalidad en el país.

“Me gusta ayudar a los demás, porque les sirvo y ellos agradecen. Ya que estamos trancados, no es necesario que nadie pase tanto trabajo, ni se vean obligados a violar el sistema de la cuarentena, y para eso estoy yo.

“Por esto yo no cobro nada, lo hago por voluntad, incluso un día un vecino me quiso pagar y le dije rotundamente que no, porque esta es mi forma de quedar bien conmigo mismo, con mis vecinos y con la Revolución.” (Texto y fotos: Elianis Cutiño López/ Radio Cadena Agramonte)



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